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miércoles, 1 de marzo de 2017
lunes, 13 de febrero de 2017
En Casa B, haciendo Ajiaco para la comunidad
Por: Charlotte Boulanger
Me llamo Charlotte Boulanger, soy estudiante
de la facultad de ciencias sociales. Durante mi primer semestre de intercambio
en la Universidad Externado de Colombia, tuve a la oportunidad hacer un
voluntariado con una Fundación de Bogotá, llamada “Casa B”. Para mí fue una auténtica suerte porque la
Universidad nos apoyó en todos los trámites. Además, nunca tuve este tipo de
experiencia : hacer un voluntariado con muchos niños, proponer actividades
culturales con ellos, crear vinculos con la gente de un barrio visto como
“aislado” por una parte de la población.
En
efecto, el barrio Bélen, donde se ubica la fundación, está en el centro de la
ciudad de Bogotá, muy cerca del barrio Egipto – un barrio bastante peligroso.
Los proyectos de Casa B tienen como objetivo de fomentar la identidad del
barrio, socializar sus miembros, reunirles con actividades artísticas y
fiestas. Durante este semestre, hemos encontrado personas muy diferentes :
niños pequeños, adolescentes perdidos o orgullosos, otros voluntariados de
diferentes nacionalidades, personas
viejas que viven en Bélen desde su infancia. Los miembros de la fundación son
personas amables, que quieren hacer todo lo posible para divertir y enseñar a
los niños.
Con
los otros voluntarios, participamos a la organización de eventos en el barrio :
la fiesta de Halloween por ejemplo, o cocinamos un ajíaco durante un evento
para enfocar la importancia de la alimentación sana. La fundación quizo
subrayar la importancia del acto de compartir su comida con los otros, y a la
vez mostrar su orgullo de ser colombiano a través de las especialidades
gastronómicas del país. Participamos también los miércoles y sábados en el
“Futuroscopio” con los niños del barrio,
y damos cursos de inglés y de francés.
Cocinando el ajíaco en Casa B
Fue
una experiencia incréible y muy divertida para mí. Aprendí a conocer y amar la
vida de este barrio y su gente. Fue la primera vez que pude dar cursos de
idioma a niños y estuvieron muy felices conocer otras culturas ; fueron muy
curiosos. Ahora nosostros estudiantes voluntarios todavía tenemos vinculos con
los miembros de la fundación y me gustaría regresar a la fundación para
ayudarles de nuevo durante mi secundo semestre.
martes, 17 de enero de 2017
Voluntariado FIGRI para 2017
(Esta información está publicada en el Home Page de la Universidad Externado de Colombia)
El próximo 19 de enero de 2017 se realizará una sesión informativa en el salón G-404.
Con el Programa de Voluntariado, que ofrece la Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales, se vive una experiencia para toda la vida. Eso es lo que dicen tanto estudiantes nacionales como extranjeros que vienen de intercambio a la Universidad, y optan por esta oportunidad que se les ofrece en más de 15 organizaciones sociales de la ciudad de Bogotá.
Si bien hay un interés tanto de estudiantes como de la Universidad para apoyar a las poblaciones más vulnerables que están cerca al campus universitario, los estudiantes también ofrecen su tiempo para adelantar el programa en otros sitios de la ciudad, donde también hay necesidades que con solidaridad y un poco de altruismo se pueden mitigar.
Este año, han sido 32 los estudiantes que se acogieron al Programa de Voluntariado. Fueron 18 estudiantes de intercambio y 14 estudiantes nacionales. Pero el impacto de su labor ha llegado a más de 700 familias de La Candelaria, en tres de los siete barrios de os barrios la localidad. De manera puntual, el Programa de Voluntariado FIGRI está presente en Belén, Santa Bárbara y Egipto.
En Barrio Belén el Programa de Voluntariado FIGRI apoya el Proyecto Casa B, de la Corporación Proyectando Imaginarios que, semestralmente, atiende a una población de 250 niños, niñas y jóvenes del barrio. En ocasiones, Casa B adelanta proyectos con personas de la tercera edad. Este es el tercer año consecutivo que los estudiantes del Externado se vinculan a los proyectos con esta organización social, que también se articula con voluntarios de otras nacionalidades. El eje de trabajo, en Casa B, es la cultura para el desarrollo local del barrio y la recuperación de los oficios tradicionales. Los estudiantes que hacen parte del Voluntariado FIGRI los apoyan con proyectos de emprendimiento, cultura y deporte.
En Santa Bárbara Centro, se trabaja con Fundación Reingeniería de Corazones, a donde semestralmente se atiende a 49 niños y niñas y 151 personas adultas mayores. Con los pequeños, la labor se centra en el refuerzo escolar y el desarrollo de actividades lúdicas. Los estudiantes voluntarios, con los adultos los apoyan para la alfabetización y actividades recreativas.
En el Barrio Egipto, el apoyo se brinda tanto en la parte baja, la más cercana al campus universitario, como en la parte alta, la zona de mayor vulnerabilidad, en términos de limitada presencia estatal y altos índices de inseguridad. De un lado, se apoya el proyecto "Una sonrisa para Egipto" que se desarrolla en la Biblioteca de la Parroquia de Egipto, junto con las facultades de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales, la de Administración de Empresas y la de Ciencias Sociales. Un proyecto en el que la Universidad está involucrada, hace más de 15 años, y donde los Voluntarios FIGRI apoyan otros proyectos como la Fiesta de los Niños, la Fiesta de Navidad, entre otros. En la biblioteca diariamente se atiende un promedio de 30 niños y niñas, pero en los demás proyectos, el alcance se incrementa a los 300 pequeños y jóvenes de Egipto bajo.
Del otro lado, en Egipto alto, los Voluntarios FIGRI han hecho presencia desde 2013 en la Fundación Egipto con Futuro. Un lugar donde acuden semestralmente 250 niños y niñas del sector. Estudiantes nacionales y extranjeros hacen refuerzo escolar y actividades lúdico-culturales para los pequeños. De esta manera, se brinda una oportunidad para que aprovechen el tiempo libre.
Pero el Programa de Voluntariado FIGRI no se queda en el primer anillo de influencia del campus universitario. Va más allá y los estudiantes dejan huella en localidades como Ciudad Bolívar, Kennedy y Bosa, donde nuestros estudiantes del ofrecen su tiempo a organizaciones como TECHO, la Cruz Roja Colombiana, donde especialmente los estudiantes FIGRI suelen hacer programas y adelantar evaluaciones de políticas o hacer diagnósticos según el programa en el que estén vinculados (deplazamiento, derechos humanos, salud, educación, etc.).
En los cuatro años del programa, los estudiantes FIGRI han estado adelantado el voluntariado con la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP), Fundación Pies Descalzos, Fundación Populus, CISV International, la Fundación Paz y Reconciliación y Redprodepaz.
miércoles, 7 de diciembre de 2016
Un voluntariado de corazón
Por: María Camila Rojas Torres
Estudiante VIII Semestre de Gobierno y Relaciones Internacionales
Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales
Programa de Voluntariado FIGRI
Mi
entrada a la Universidad Externado de Colombia la podría llamar peculiar, pues
en mis planes nunca estuvo estudiar en ella. Menos, estudiar Gobierno y Relaciones Internacionales; pero bueno, así es como comienzan los
buenos cambios de la vida, de situaciones peculiares que nunca pensamos que van
a pasar.
Hace dos semestres aproximadamente, me enteré que la Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales, me
daban la oportunidad de homologar dos créditos si me interesaba hacer
voluntariado en el marco del convenio que tienen con algunas organizaciones que la universidad. Tengo que ser honesta al decir que la idea de hacer voluntariado me
gustaba mucho, puesto que cuando entré a la universidad, la única manera en la
que pude cambiar el rumbo de mi vida era con el trabajo social. Sin embargo,
nunca fui buena con los niños, no me gustaban y me solía estresar mucho con
ellos. Por eso y luego de que pasara un semestre entre la incertidumbre de
hacer voluntariado, sin importar la homologación de los dos créditos, y de ser
parte de AIESEC, el semestre pasado (2016-II) me aventuré a hacerlos, dejando a
AIESEC y abriendo nuevos cambios para mi vida.
Cuando
decidí hacer voluntariado me di cuenta que ya estaba un poco tarde, pues
algunas de las organizaciones ya habían cerrado inscripciones de voluntarios y
solo las que estaban ubicadas en el barrio Egipto aun las tenían abiertas. Así que fui hablar con la profesora
Margarita Marín y me aventuré en este nuevo viaje con el proyecto “Una Sonrisa para Egipto”, que se realiza en la parroquia Egipto. Allí la Universidad apoya la biblioteca y yo decidí unirme a este esfuerzo.
Cuando
salí de la oficina de la profesora Margarita pensé que me había equivocado, pues tenia que trabajar con niños y cumplir con unas horas que inicialmente no había considerado por la carga académica que implica estar en FIGRI. En resumen, era una gran responsabilidad, pero luego solo pensé en que era hora de abrirme
hacia los niños y lo que tendría que venir, lo iba a recibir con los abrazos
abiertos.
El primer día comencé con una pequeña introducción de lo que iba
hacer el voluntariado, de mis tareas y mis horarios. Todo se pactó así: iba a
tener que ir los lunes de once a una de la tarde, el martes y viernes de dos a
cuatro de la tarde, en los cuales, iba a tener que ayudar en la biblioteca con
actividades variadas como hacer refuerzo escolar, lo que significa ayudar con las tareas de l@s niñ@s, limpiar y ordenar
libros y, ayudar con las actividades sociales que se programan para ellos, como es el día del Halloween, donde se hacen disfraces y decoraciones.
Las
primeras semanas me tocó conocer niñ@ por niñ@, conocer qué clase de tareas
traía y con qué temperamento tenía que lidiar. Esto fue quizá lo más complicado. Hay
que hacer un paréntesis con este factor, pues los niños que van, son de bajos
recursos, de un temperamento poco manejable y a los cuales hay que tenerles mas
paciencia a la hora de tener una conversación con ellos, por los diferentes
aspectos coyunturales que viven día a día en sus hogares pero, esto hacia mas
interesante y preocupante, a la vez, la tarea que tenia que realizar.
Al pasar
las semanas, los niños se fueron acoplando a mi, y yo a ellos. Ya sabía cuáles eran las tareas que se me facilitaban a la hora de ayudarlos, las matemáticas,
y no había día en la que no me pidieran el favor de ayudarla con esa clase de
tareas. Con las niñas las relaciones fueron un poco más fácil de encajar que con
los niños, pues los niños son un poco mas rudos con las mujeres, pero al final
no fue difícil acoplarme a ellos y poder hacer una relaciones de amistad y
risas.
Así
transcurrió esta actividad peculiar. Llegar, hablar con ellos un poco,
preguntar quien tenia tareas, hacerlas y luego sacar un tiempo de diversión
jugando a las escondidas (actividad preferida para ellos y para mi). Aprendí a
tenerle paciencia a los niños, a divertirme con ellos, a entender un poco un
nuevo ambiente de vulnerabilidad y volver a ser niña. Luego de ver al
voluntariado como un reto para mi, lo comencé a ver como un momento de
relajación de la semana, en donde, los niños eran parte fundamental para
quitarte el peso de la universidad y solo divertirse con ellos como ellos
querían.
Para el
próximo semestre quiero seguir haciendo voluntariado con el proyecto “Una sonrisa para Egipto” y poder participar en otras organizaciones
con las que hay vínculo, para no dejar de lado el desarrollo de la solidaridad, el altruismo ni la responsabilidad social que debe caber en todo profesional del siglo XXI. Todos debemos retornar las oportunidades a las comunidades vulnerables. Con este programa de voluntariado todos tenemos la posibilidad de seguir aprendiendo, de enfrentarnos a nuevos retos.
¡Ha llegado el momento de unirte!
Por: Laura Carolina Saavedra Garzón
Estudiante VIII semetre de Gobierno y Relaciones Internacionales
Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales
Programa de Voluntariado
Universidad Externado de Colombia
Al momento de seleccionar
dónde realizar mi voluntariado me encontré con varias preguntas. Quería
trabajar en un lugar donde pudiese desempeñarme directamente con las
comunidades, un espacio más allá del trabajo desde un escritorio. Al tener esta
meta clara, la profesora encargada del voluntariado Margarita Marín me sugirió
mandar mi hoja de vida a la Corporación Proyectando Imaginarios/Casa B.
En la foto, un aspecto del barrio y en específico la cuadra donde esta situada la corporación que atiende a niños y niñas del barrio Belén.
Al llegar, en mi primer día de
experiencia, como voluntaria en Casa B me informaron que las acciones a desarrollar estarían enfocadas en la creación de redes locales, con el fin de ayudar a un proyecto de
organización urbanística sostenible. Puntualmente, se desarrollaban talleres
propuestos por los voluntarios como clases de inglés, francés, español, torneos
de fútbol y ajedrez, talleres de cine y manualidades entre otras. La diferentes actividades atraen
la atención de los más chicos (entre 7 años y 15 años) y estimula la creación de lazos de confianza y
compañerismo entre los habitantes del barrio Belén (de todas las edades).
Mi experiencia en Casa B me
hizo validar, en la práctica, que lo que se aprende en las aulas de la universidad, se aplica directamente con población vulnerable, que es el caso en el que me involucré al decir por este proyecto. En realidad, me
enfrenté a los retos que tiene la implementación de las políticas públicas en
Colombia. Este proyecto ha hecho que confirme aún más mi proyecto de vida sobre
la creación de mejores programas y proyectos en pro del desarrollo de la ciudad, y del país. Ya
que, no se puede ser ajeno a la realidad del país en donde aún hay miles de
personas bajo la línea de la pobreza.
El voluntariado fue una
incursión previa al mercado laboral. Incluso considero que esto pudo aportar
más a mi vida de lo que yo pude aportar a la vida de muchas de las personas con
las que trabajé. Amabilidad, empatía, compañerismo, responsabilidad, respeto,
compresión y tolerancia, son algunos de los valores que he fortalecido durante mi experiencia de voluntariado en Casa B. Estas habilidades tuvieron aún más fruto en la medida en que
esta organización es anfitriona de decenas de voluntarios extranjeros con los
que se pude compartir más experiencias, a partir de culturas diferentes.
martes, 6 de diciembre de 2016
Casa B como espacio de mediación cultural
Por: Ioana-Alexandra Rusu
Estudiante de Intercambio FIGRI
Programa de Voluntariado
Estudiante de Intercambio FIGRI
Programa de Voluntariado
Estoy muy feliz
que haya podido participar en el Programa de Voluntariado de la Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia. Más aún
más, que esta oportunidad haya sido con el proyecto Casa B, en el centro de la ciudad de Bogotá. Decir que Casa B es solamente una asociación que organiza
actividades con los habitantes del barrio Belén y para los habitantes del
barrio, sería hablar solamente de una pequeña parte de lo que es Casa B. De lo
que significa para la comunidad, para todas las personas involucradas en el
proyecto y también para los voluntarios nacionales e internacionales que van allí a donar su tiempo.
Por
consiguiente, Casa B como espacio de mediación cultural para el barrio, a
través de sus actividades, como por ejemplo La
Escuelita del Mar, no propone únicamente un momento de encuentro de los
niños del barrio sino que se convierte en un espacio de creación en el cual
ambas partes aprenden y enseñan al mismo tiempo.
Y no se trata de aprender solamente
de lo que es el skateboarding como
tal, sino que se trata de un cambio de experiencia y de la alegría de compartir
los logros de cada uno, de evolucionar y construirse juntos como una comunidad
verdadera. Para mí fue una oportunidad inmensa haber podido conocer otra cara
de la ciudad ilustrada en el barrio, en la cual la proximidad es importante,
expresándose en las relaciones de cercanía entre los habitantes, e interactuar con
personas tan alegres.
Casa B es un
espacio para soñar, dejar libre su imaginación y expresarse a través de los
talleres de música, los partidos improvisados de fútbol en la calle o tras
pintar el mapa del barrio sobre una pared de la casa, convirtiendo en realidad
la lema de la Casa: “Dale vida a tus
sueños”. Además, me parece maravilloso que el proyecto del Futuroscopio haya podido desarrollarse
de una manera tan bella y para mí, es el proyecto icónico de Casa B, que trata de
encapsular la identidad del barrio y el espíritu de sus habitantes,
construyendo la memoria de la comunidad. ¿Y qué manera mejor de hacerlo que a
través los niños del barrio que ellos mismos toman las fotografías?
Por esto y por
muchas otras razones me encantó haber participado en los proyectos de Casa B y
me gustaría que pudiera continuar el próximo semestre también. Invito a todos los que tengan algo de tiempo, que lo puedan compartir con este proyecto y sus gentes. Está solo a un par de cuadra de la Universidad Externado de Colombia.
A la vuelta de la esquina hice mi voluntariado
Por:
Ana Carolina Díaz Higuera
Estudiante de VIII semestre
Gobierno y Relaciones Internacionales
Programa de Voluntariado FIGRI
Inicié
con este programa después de haber acompañado a la Cruz Roja Colombiana durante
el primer semestre del presente año. Mi experiencia como voluntaria de apoyo
fue tan satisfactoria que, además de seguir ayudando a esta Organización en la
mayor medida posible, quise conocer y participar del proyecto “Una Sonrisa para
Egipto”, dirigida por el profesor Manuel Rojas, de la Facultad de Administración
de Empresas de la Universidad. Un proyecto al cual la Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales (FIGRI) le presta apoyo mediante el grupo de estudiantes que hacen parte del Programa de Voluntariado.
El
ingreso realmente es sencillo, fue necesario cumplir con el proceso
protocolario del Programa de Voluntariado de FIGRI. Luego conversar con los voluntarios o pasantes que ya colaboraban con el proyecto,
para la asignación de tareas y días de la semana en los que se iba a asistir.
Una de las ventajas de esta opción, es que la parroquia es justamente al lado
de la Universidad, por lo que será más fácil el desplazamiento y la asistencia a
las actividades.
En
cuanto al objetivo del trabajo, se expresó claramente desde el inicio que el
proyecto se dirigiría al refuerzo escolar (apoyo académico y de tareas extracurriculares) de los
niños pertenecientes a varios colegios del barrio, e inclusive, de la
localidad.
La tarea
fue optimizar el tiempo en el que los niños acababan de salir del colegio, para
la realización de sus deberes diarios, o de actividades lúdicas que estimularan
sus conocimientos y capacidades.
En este caso, el espacio ofrecido por la
parroquia ha estado construyéndose de la mano de la Universidad Externado de
Colombia hace ya varios años, y para el día de hoy, el resultado se materializa
en una biblioteca funcional que permite el adecuado desarrollo de las
actividades a cumplir.
Al
hacer parte de la Biblioteca de la Parroquia de Egipto, el compromiso con la
comunidad se vuelve aún más grande porque se trabaja con niños de todas las
edades. Fue necesario hacer memoria de algunos conocimientos básicos del
colegio, pero realmente la tarea primordial fue ser creativa y tener la mejor
actitud para escuchar y colaborar a estos niños.
Dentro
de mi experiencia además, tuve la oportunidad de conocer a mucha gente de la universidad
pero de otras facultades como la de Ciencias Sociales y la de Administración de
Empresas. La mayoría de estos voluntarios tienen más conocimientos acerca de la
forma en que se debía trabajar con los niños, por su experiencia académica o
simplemente por haber participado en la iniciativa durante más tiempo. Aprendí
mucho de ellos y conseguí hacer excelentes amistades.
Sin
embargo, el trabajo desarrollado durante el semestre no solo se trató del
acompañamiento en las tardes. Se planearon también una serie de actividades y
proyectos con el fin de integrar a la comunidad y hacer pasar un buen rato a
los niños. Además es necesario resaltar, que la recaudación de dinero y
recursos fue también trabajo de los voluntarios quienes siempre han logrado de
alguna forma u otra organizar eventos con asistencia de hasta 300 personas, en
colaboración con el párroco de la iglesia de Egipto y varios docentes de la universidad, que por cuenta propia, apoyan la labor que allí se adelanta.
Este semestre por ejemplo, fui parte de la
fiesta de Halloween a la que asistieron niños y niñas de una gran variedad de
barrios, donde se repartieron refrigerios y regalos. La temática fue el
reciclaje por lo que cada un tuvo que diseñar su propio vestuario
correspondiente a algún material reciclable, no solo para los voluntarios sino
también para los niños que asistieron este año a la biblioteca.
Ha
sido realmente una experiencia reconfortante. He tenido la oportunidad de hacer
parte de un increíble equipo de trabajo que no solo participa en el proyecto de
la biblioteca del barrio, sino que tiene una gran trayectoria trabajando con
todos los sectores de la comunidad. Además, pude aprender y colaborar con una
población especialmente vulnerable a quienes sin lugar a duda llevaré siempre
en mi corazón.
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