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lunes, 12 de agosto de 2013

Los repertorios dejan ver los problemas

Margarita Marín
(12/08/2013)

El volumen 31 del Jorunal of Contemporary African Studies  está dedicado a los movimientos sociales y al cambio político en África. Bien, en ese volumen se hace un análisis de la movilización que empezó a extenderse desde lo que algunos ubican como la revolución tunecina o la revolución de los jazmines (17 de diciembre de 2010, para más señas). Estos estudios sobre las acciones colectivas que logran grandes transformaciones no son exclusivas del norte de África.

En realidad, estas acciones colectivas han tomado mayor fuerza desde lo que algunos autores han nombrado como la sociedad civil global. Y más que solo el nombre, es el nuevo poder en las calles. Un poder que ya se había registrado en otros momentos en la historia de la humanidad, como cuando Gandhi lograba la transformación de la India u otras más recientes como las "contracumbres" que se registraron en Seatle, Estados Unidos. Entonces, qué era lo nuevo?

Los académicos intentaron hallar características y llegaron a plantear una nueva gramática para explicar los fenómenos de protesta. Unos desde la sociología, otros desde la psicología, pero otros desde la microeconomía. Los estudiosos como Charles Tilly, han mostrado que la acción colectiva es un producto histórico, luego pueden identificarse algunas características propias del contexto histórico.

Si analizamos elementos comunes en la revolución de los jazmines, que luego se extendió  a la primavera árabe, fácilmente podemos identificar que hablamos de movimientos globales (hay influencias en un territorio, allende del mismo). Y si bien hay lo que algunos otros autores llaman "una resistencia", lo que aquí se quiere subrayar es el desarrollo de repertorios (acciones) propias del lugar, pero con características comunes.

Pablo Iglesias Turrión nos da un ejemplo interesante para Europa, que aquí se invita a discutir, y donde se solicita ampliar información con Manuel Castells, Habermas y Cohen & Arato. Autores que son referente complementario a las tesis generales de Iglesias en "Un  nuevo poder en las calles".  






viernes, 9 de agosto de 2013

“La acción política va a estar cada vez más mediada por la tecnología”

En esta oportunidad quiero compartirles un artículo publicado en http://ssociologos.com/2013/07/11/la-accion-politica-va-a-estar-cada-vez-mas-mediada-por-la-tecnologia/

Javier Toret ha coordinado la investigación ‘Tecnopolítica y 15M’ en la que se aborda el papel de la tecnología en la gestación y desarrollo del movimiento. ”La mezcla de la movilización por la libertad en Internet y la popularización de las prácticas tecnopolíticas fue clave para llevar a miles de personas a la calle”. ”El 15M se ha mantenido transformándose y ahí ha sido fundamental el papel de la red”.

Javier Toret es licenciado en Psicología e investigador. Especializado en el análisis de las mutaciones de la subjetividad y las formas de comunicación, acción y organización colectiva de la socidad en red, ha coordinado el estudio ‘Tecnopolítica y 15M’ en el que ha participado el colectivo ‘ Datanalysis 15M‘.
15M
La investigación que coordina aborda el papel de la tecnopolítica en el 15M, pero ¿qué se entiende por tecnopolítica?
Es el uso táctico y estratégico de las redes digitales para la organización, la comunicación y la acción política colectiva. Es algo distanciado de lo que denominamos ‘clicktivismo’, que se limita a la recogida de firmas o ‘me gustas’ en Facebook, y del ciberactivismo, como activismo sólo en Internet. La tecnopolítica implica también utilizar la red para tomar el espacio urbano, que ha sido la gran potencia del movimiento 15M. La multiplicación de estas prácticas convirtió a miles de actores, pequeños nodos y entidades colectivas en un sujeto político distribuido y autoorganizado fundamental para la explosión, la gestación y el desarrollo del 15M.
En la investigación se considera la existencia de cierta ‘cultura tecnopolítica’ como elemento clave para que el movimiento surgiera en España en lugar de en otros países con una crisis similar.
Sí, la crisis es una condición necesaria, pero no suficiente para que haya una explosión social. En Italia, Portugal o Grecia había una situación similar de crisis, pero no existía un movimiento previo tan fuerte como el de la defensa de la libertad en Internet que tiene lugar en España entre los años 2007 y 2011.
En un determinado momento, en la lucha contra la Ley Sinde, se produce una transición de la defensa de la libertad en Internet a una crítica contra el bipartidismo, que ha legislado contra ese movimiento democrático, y que cristaliza en campañas como #nolesvotes. La mezcla de esa movilización en Internet y la popularización de las prácticas tecnopolíticas es un factor clave para convertir el malestar social en una potencia política que lleve a la gente a salir a la calle y creerse que se pueden cambiar las cosas. En ese sentido, también fue importante la Primavera árabe y su capacidad de contagio al demostrar que es posible salir a la calle para generar un cambio.
Sin embargo, las luchas por la libertad en Internet no reunieron a miles de personas en la calle, aunque sí movilizaron a miles de personas en la red.
El manifiesto en defensa de los derechos fundamentales en Internet lo firman 200.000 personas en unos días. Eso demuestra que existe una masa crítica tecnológica y social. #nolesvotes movilizó gente en la red contra el bipartidismo, pero no llevó el descontento a la calle. La campaña de Democracia Real Ya tiene como objetivo ese salto de la red a la calle. Su campaña inclusiva y viral consigue articular a esa masa crítica de Internet con ciudadanos descontentos en general y colectivos sociales que se estaban organizando, como la PAH o Juventud Sin Futuro, pero que no tenían esa conexión transversal que fue clave para desencadenar el 15M.
Entonces llega la manifestación del 15 de mayo, la acampada y la explosión del movimiento. ¿Cómo se vive eso en la red?
Antes de la manifestación existía un ecosistema vinculado a la lucha contra la ley Sinde, algunos activistas empezaban a hacer un uso político de las redes sociales, pero la red era pequeña. Entre el 13 y el 14 de mayo de 2011, la red del 15M tiene cerca de 3.000 nodos. Una semana después, son más de 110.000. Los primeros nodos son personas y grupos que vienen de la lucha por la libertad de Internet y los canales de DRY, que tienen un papel muy importante en la gestación y la explosión del movimiento, como se ve en nuestro estudio de topología de redes.
El desalojo y la posterior reconquista de la Puerta del Sol genera una explosión del movimiento. La retransmisión en directo de lo que ocurre produce una explosión emocional y un contagio tecnológicamente estructurado. Se multiplica el patrón simple ‘una acampada, un Twitter y un Facebook’ que combina la organización física con la digital. Los perfiles de DRY y de las acampadas locales crecen a una velocidad tremenda y se genera una estructura autoorganizada de comunicación de una manera orgánica y natural. Es una herramienta fundamental para tener autonomía comunicativa y producir los mensajes y estados de ánimo que permiten que la movilización se consolide y crezca.
Y todo al margen de los medios.
La estrategia de DRY era clara: usar todos los canales de comunicación posibles para generar una bola de comunicación y participación que rompiera el silencio de los grandes medios. El movimiento había creado antes del día 15 un medio distribuido de comunicación, pero después del desalojo y la reconquista de Sol eso se dispara y se crea una estructura digital de comunicación muy potente. Esta dinámica de autocomunicación con perfiles de los diferentes grupos, colectivos y acampadas rompe con la necesidad de intermediación y permite a los ciudadanos informarse directamente. Los medios llegan tarde a informar, después de ver la protesta en el portada del Washington Post, y no entienden la protesta. Esta autonomía comunicativa social ha supuesto un vuelco muy fuerte para los medios. Muy pocos han estado a la altura.
La investigación aborda también el lenguaje empleado por esa red. ¿Cómo es ese lenguaje?
En el trabajo de análisis del lenguaje del 15M que ha hecho @outliers_es llama la atención la sincronización del lenguaje. Lo habitual es que la gente hable en las redes de cosas muy distintas y muy diversas, pero con la explosión llega un momento en el que hay miles de personas hablando del mismo tema, al mismo tiempo y con las mismas palabras. Al mismo tiempo se produce una aceleración de lo que denominamos temperatura del lenguaje. No es solo un lenguaje sincronizado, sino que al mismo tiempo se renueva constantemente en torno a lo que está pasando. Sería como una especie de núcleo dinámico cognitivo que conecta a todos esos cerebros en torno a unas ideas.
En torno a unas ideas y unas emociones también.
Estábamos convencidos de que una de las claves de estos movimientos es la relación entre explosión emocional y tecnología. En las plazas se vivió una especie de catarsis colectiva que se contagió muy rápido por la red y que llevó a una movilización en torno a esas emociones. Hay una reacción emocional que lleva a la identificación y a la movilización.
De hecho, los tuits del 15M tienen el doble de carga emocional que los tuits normales. Sus picos de carga emocional alcanzan el 19%, cuando lo normal es tener entre un 5-7%. Los sentimientos más presentes son el empoderamiento y la indignación. La indignación parece evidente ante la situación social y económica, pero por sí misma no basta. La sensación de que existe el poder, la fuerza y la razón para hacer lo que se estaba haciendo es fundamental para la movilización.
En un mundo en el que todo va tan rápido y en el que lo que hoy es noticia deja de serlo mañana, ¿cómo ha logrado mantenerse el 15M?
El 15M se ha mantenido transformándose. Ahí es fundamental el papel de la red. Decir que todo empieza y acaba en la acampada es un error. Hubo un trabajo previo que creó una dinámica de autoorganización en la red y la dinámica de permanencia, pero al mismo tiempo de mutación, está muy vinculada a esa red.
Nuestro estudio llega hasta junio de 2012, aunque seguiremos más adelante, y aborda varias fases. Con el tiempo se observa que hay un momento en el que el movimiento no está tanto en el centro de la conflictividad social, sino que se convierte en un elemento inspirador, conector. Van apareciendo nuevos agentes, núcleos dinámicos catalizadores de la energía del movimiento en cada fase, como las mareas, la PAH o 15MPaRato. El movimiento no es una identidad fija, cerrada, sino que abre un espacio de transformación continua y participación.
¿Será posible a partir de ahora entender la política sin un componente de tecnopolítica?
Lo que está pasando en Turquía o Brasil confirma una tesis fuerte de la investigación que es que la tecnopolítica es un patrón de organización política en la sociedad red. No es una cosa pasajera. La acción colectiva va a estar cada vez más mediada por la tecnología. Estas prácticas tecnopolíticas permiten construir una dimensión performativa. Uno puede crear un evento en facebook o una web, pero es la interacción y la participación de la gente la que hace que la acción sea posible. Primero se previve en el ámbito virtual y después se actualiza en el mundo físico. A partir de ahí se abre un campo inmenso.
¿Cuáles pueden ser los próximos horizontes de la tecnopolítica?
Hay dos experiencias a tener en cuenta. Una es ‘toqueabankia’ como un protocolo de autoorganización de acción distribuida que supera la convergencia en un solo punto. Rompe con la idea de las manifestaciones unitarias y reiterativas y es muy innovadora al pensar en estrategias de intervención de forma distribuida.
Otro ejemplo interesante para pensar en la evolución de la tecnopolítica es el Partido del Futuro. Es la experiencia más innovadora ante el techo de cristal que se está encontrando el movimiento a la hora de atacar el sistema y que implica la entrada en las instituciones. Es innovador, no solo por la manera en la que se está organizando su lanzamiento en el mundo virtual y físico, sino también por las ideas que plantea en forma de mecanismos de control y Democracia.
Llegados a ese punto cabe pensar también en el uso de la tecnopolítica desde las instituciones.
Ese es uno de los temas. Será interesante observar el potencial de la tecnopolítica aplicado a la forma de gestión del Estado para convertirlo en un Estado más distribuido y al servicio de la sociedad. Sin embargo, creo que, aunque desde un Gobierno se incorpore parte de este aprendizaje para construir un tipo de Democracia en red que permita una colaboración más amplia de la ciudadanía, con mayor control y transparencia, que cambie el código fuente del poder, seguirá siendo necesaria una red ciudadana distribuida lo más poderosa posible para avanzar en los cambios. No basta tener el movimiento, ni basta tener el Gobierno. Se necesita una relación simbiótica inteligente entre unos movimientos vivos en red y un Gobierno abierto dispuesto a los cambios.
Articulo de Ander Iñaki Oliden, visto en eldiario.es 

martes, 23 de julio de 2013

Robinson dice que protestar es sano

En esta oportunidad queremos compartir la siguiente entrevista que fue publicada en el diario El Espectador

22 Jul 2013

Dice académico de la Universidad de Harvard, en EE.UU.

"Protestar es sano para una sociedad": Académico de Harvard

James Robinson asegura que el gobierno Santos tiene muy buenas intenciones políticas para mejorar las condiciones sociales y económicas del país.


Por Camila Zuluaga

El viernes de la semana pasada uno de los ciudadanos atrapados en el cierre del aeropuerto de Quibdó era el profesor de la Universidad de Harvard James Robinson, quien desde hace 15 años ha dictado clases en la Universidad de los Andes durante el verano. Autor de varios títulos, su libro más reciente es Por qué fracasan las naciones. Es experto en política y economía colombiana. Aprovechando la coyuntura hablamos con él y le preguntamos por los paros, el proceso de paz, la situación económica del país y la coyuntura política.
Su libro ‘Por qué fracasan los países’ empieza hablando de la Primavera Árabe y las razones que tenía la población para protestar. Por estos días estamos viviendo en Colombia un sinnúmero de manifestaciones desde diferentes sectores. ¿Tienen razón los manifestantes en salir a las calles?
Cuando viajo por Colombia veo enormes problemas y legítimas causas para que la gente se queje. Por ejemplo, en el Chocó no hay carretera decente. Son 189 kilómetros de Quibdó a Medellín, nos dijeron que tardaríamos 12 horas. ¡189 kilómetros y se tarda usted 12 horas! Ellos se sienten abandonados y tienen un argumento legítimo para decir que lo han estado por el gobierno.
¿Por qué está pasando esto ahora en Colombia?
La gente piensa que puede haber una nueva forma de hacer política, creen que las negociaciones con las Farc al parecer van muy bien, la gente está muy optimista de que se va a firmar un acuerdo de paz. Iván Márquez así lo dijo, y la gente siente que es el momento de movilizarse y de que la sociedad civil influencie el proceso, porque de pronto tienen la oportunidad de hacer parte de esta nueva política.
¿Estas protestan llevarán a algún lado a los manifestantes?
Esa gente necesita no sólo quejarse de lo que tienen enfrente, sino que necesitan una voz común, una forma de articular cuáles son los problemas de este país y cuáles son las soluciones. No veo eso sucediendo, pero eso es lo que debería pasar.
¿Cómo ve usted el hecho de que este gobierno ha cedido a las peticiones económicas de los manifestantes cada vez que hay un paro?
No suena como una dinámica muy sana. Pero estoy a favor de la protesta, creo que hay muchas razones legítimas para protestar en este país. La protesta es sana. Si uno ve la historia mundial se da cuenta de que muchas protestas han traído un cambio institucional en buenas direcciones. No veo nada de malo con los paros, así haya quedado atrapado en el aeropuerto de Quibdó por unas horas, eso es sano en la sociedad. Claro que dar dinero no es la solución a esos problemas, identificar correctamente cuáles son los problemas es la forma en que se debería estar pensando.
¿Cómo ve usted el hecho de que este gobierno ha cedido a las peticiones económicas de los manifestantes cada vez que hay un paro?
No suena como una dinámica muy sana. Pero estoy a favor de la protesta, creo que hay muchas razones legítimas para protestar en este país. La protesta es sana. Si uno ve la historia mundial se da cuenta de que muchas protestas han traído un cambio institucional en buenas direcciones. No veo nada de malo con los paros, así haya quedado atrapado en el aeropuerto de Quibdó por unas horas, eso es sano en la sociedad. Claro que dar dinero no es la solución a esos problemas, identificar correctamente cuáles son los problemas es la forma en que se debería estar pensando.
La política minera es una de las causas de uno de los paros en el país. ¿Cree que es correcta la forma en que el Gobierno está tratando a este sector?
Veo la lógica de usar capital internacional y experiencia internacional en tecnología para maximizar la cantidad de bienestar generado por la minería, pero la realidad de Colombia es que hay una enorme inestabilidad y ausencia de autoridad en las regiones. Lo que necesita este país es estabilidad, un contrato social que funcione. Tener a mineras como Anglo Gold Ashanti maximizando la riqueza a través de la explotación del oro extraído en el Chocó no va a ayudar a lograr eso. Entiendo el argumento económico, pero pienso que el argumento político y social es mucho más importante para este país en términos de tratar de encontrar un “contrato social” que funcione. Estoy seguro de que Anglo Gold Ashanti y su minería tienen mucho que ofrecer, pero esto no es lo que Colombia necesita.
En esa misma línea de políticas adoptadas por el Estado, ¿cómo ha visto el episodio del manejo de baldíos en el departamento del Vichada?
Exponer un argumento económico para trazar una política que respalda que es mucho mejor darle un baldío a Riopaila y al señor Sarmiento en vez de dárselo a los campesinos es una locura para el país. Lo sucedido en el Vichada con los baldíos le hace un daño enorme a Colombia, porque muestra nuevamente que, como siempre, los intereses de la gente del común son anulados por gente que está políticamente conectada.
¿Cómo ve usted el gobierno Santos?
Está tratando de hacer cosas que el país necesita. La Ley de Víctimas es una gran idea; no sé si algo de ella se ha implementado, están tratando de hacer un gran trabajo en darle a la gente títulos de propiedad, pero toda esta idea de restitución de tierras es todavía una ilusión. Hay políticas que el Gobierno tiene que son buenas, pero hay un problema de implementación, hay mucha gente bien intencionada trabajando en el Gobierno tratando de hacer las cosas mejor, pero veo todo el tiempo evidencia de que el Estado no entiende qué puede y qué no puede hacer.
¿Qué piensa del expresidente Uribe?
Él es una persona complicada. Leí su autobiografía y me dio la impresión de que por lo menos él entendió qué se podía y qué no se podía hacer. Sabía que no se podía ganar la guerra de inmediato pero había que hacer algo simbólico que hiciera pensar a la gente que venía una nueva Colombia. Por eso, una hora después de posesionado viajó a Valledupar a hacer la toma de la carretera. Fue muy hábil en cómo decidió enviar ese mensaje, y funcionó. Además, estuvo muy obsesionado con la estrategia militar, lo cual en su momento era la correcta priorización y fue enormemente exitoso en su estrategia. Hay que aceptar que las negociaciones en Cuba no hubieran sido posibles de no ser por la estrategia militar de Uribe.
Ya que habla de mesa de negociación, ¿de ser exitoso el proceso de paz cómo ve usted el futuro del país?
La preocupación que tengo es que si llega a darse la desmovilización de la guerrilla, la gente esté tan satisfecha que crea que el trabajo llega hasta ahí. Y eso sería un desastre. El trabajo de verdad empieza después de firmado el acuerdo. Hay agendas para la transformación, pero no sé si haya el suficiente apoyo político para ello.
¿Si se firma el acuerdo con las Farc se soluciona el mayor problema quetiene el país?
Las Farc no son el problema de Colombia, son uno de los síntomas. En la historia de este país ha habido muchos que se han desmovilizado y son reclutados nuevamente por otros grupos. Que las Farc se desmovilicen no va a cambiar a la sociedad, tampoco cambiará la inseguridad en la propiedad de la tierra, ni la ausencia de carreteras o de servicio médico.
Habló de los impuestos, pero si usted le pregunta a la gente en la calle lo primero que le dicen es: ¿Por qué voy a pagar impuestos, si terminan en manos de los políticos que se los roban?
Nadie quiere pagar impuestos por nada. Este es el país con mayor desigualdad en América Latina, es un país con gente muy acomodada que no está preparada para pagar ningún dinero para proveer bienes públicos y eso es porque no se ven a ellos mismos como parte de la misma nación. Este es un país de “islas” y no es por su geografía, sino porque el Estado no ha funcionado. ¡Aquí no hay servicio postal! Este país tiene vías como un país de África, hasta Ecuador tiene mejor infraestructura que Colombia. Este no es un problema de ingeniería, sino de política, es de cómo interactúan los políticos, de las regiones con el Gobierno Nacional.
Hay un debate que siempre se ha dado en Colombia: ¿Se debe centralizar el poder en Bogotá o se les debe permitir a las regiones manejar sus presupuestos?
Hay una especie de disonancia entre la realidad y lo que se quiere hacer. Si usted mira la Constitución, este es un país centralizado, pero la realidad es que el poder está muy descentralizado. Cuando usted está en una campaña presidencial tiene que ir a los diferentes departamentos y negociar con el poder político local. Aquí hay élites muy poderosas a nivel político y económico en las regiones, esa es la razón por la cual hay cosas que el Gobierno no puede hacer así quiera, porque tiene que negociar con ese poder local. Sin embargo, así se concentre el presupuesto a nivel central, al final tendrá que negociar con el poder local a la hora de hacer infraestructura, es un circulo vicioso.
En esta entrevista usted expone una realidad poco alentadora en el país. ¿Por qué entonces en publicaciones internacionales vemos constantemente qué Colombia es un milagro económico y político?
Sé que hay una versión de que Colombia es una gran historia de éxito que está a punto de entrar a la OCDE, pero hasta donde yo puedo ver, ese discurso no tiene ningún sentido.
¿A qué se debe esa disonancia entre lo que se dice de nosotros en el exterior y lo que realmente pasa?
Hace 30 años Colombia tenía una pésima imagen en el exterior. De repente vino una gran campaña, muy exitosa, para cambiar la imagen del país en el exterior, pero fue sobredimensionada a tal punto que la gente tiene una visión muy distorsionada de los problemas. Se reemplazó una falsa imagen (la exclusiva de narcotráfico) con otro tipo de falsa imagen. Hace tres semanas di una videoconferencia desde los Andes al Credit Swiss Research Center en Londres sobre este país, y no podían creer lo que les estaba contando.
¿Qué dijo usted en esa conferencia?
Me preguntaban qué países latinoamericanos van por la dirección correcta. Tendría que decir que Brasil y México. Las historias de México y de Colombia son similares, el PRI es el equivalente a lo que fue el Frente Nacional, lo que pasa es que los mexicanos fueron forzados, por las circunstancias, a consolidar las zonas rurales del país y extender la autoridad del Estado a las áreas rurales. Eso fue lo que nunca hizo Colombia.
¿Cuáles fueron las razones para que Colombia nunca lo hiciera?
Si usted se va atrás al Frente Nacional, a los años 50, había un proyecto de Estado en construcción, no se trataba exclusivamente de repartir la torta del poder. Si va al pasado y lee a Alberto Lleras, se da cuenta de que era también un proyecto de reconstruir el Estado, pero ese programa se desbarató porque muy pronto se vieron en el Congreso leyes que pasaban para facilitar la creación de grupos paramilitares. Carlos Lleras no pudo llevar a cabo su reforma agraria porque las élites locales no cooperaron. Igual le está pasando al presidente Santos, porque no ha logrado que las élites locales colaboren con la restitución de tierras; en el Urabá, por ejemplo, eso no ha cambiado. La historia y los problemas siempre han sido los mismos, la ausencia de autoridad por parte del Estado.
¿En conclusión podríamos decir que usted no cree que la economía en Colombia vaya tan bien como nos han querido hacer ver?
Las exportaciones son en su mayoría de recursos naturales, eso no es diversificación de la economía. Hay un gran talento empresarial en el país, pero al final del día la única forma de hacer dinero aquí es crear monopolios y hacer que el Gobierno los haga crecer. Si se miran los grandes ricos de este país, están centrados en construir y proteger los monopolios a través de las conexiones políticas. Esa es una forma de hacer dinero, pero no la de tener una exitosa dinámica económica a nivel internacional. Las exportaciones están casi todas basadas en los recursos naturales, la economía crece cuando los precios de los recursos están arriba. Eso no crea sociedades modernas, lo que hace es crear sociedades desiguales.

‘Al Gobierno no le interesa la inequidad’

 El Gobierno dice que el alto precio de los recursos naturales favorece el crecimiento...
Las figuras de crecimiento se ven bien, con la exportación y la explotación de recursos naturales, pero ¿cuál es la realidad de las personas en las regiones? No creo que esas vidas vayan a verse transformadas por el alto precio del oro y el petróleo.
Se han firmado muchos TLC. ¿Estamos preparados para competir? ¿Es bueno para el país?
Probablemente no se tenga cómo competir, pero de todos modos es una buena idea para la economía. Por lo menos les genera presión a los monopolios, aunque no creo que eso vaya a generar un cambio para el país.
¿Por qué no hemos sido capaces de luchar contra la inequidad si la economía ha mejorado?
El Gobierno no es capaz de solucionar el problema de la inequidad porque no está interesado en él.
 ‘Santos, atrapado en la vieja forma de hacer política’
 ¿Por qué nadie está interesado en acabar con la inequidad?
¿Por qué iba a estarlo? La gente rica está muy conectada con la clase política, y si mira cómo ha hecho su dinero se dará cuenta de que lo hace porque tiene contratos con el Estado, monopolios y barreras al libre comercio, todo a través de favores políticos. 
¿Qué se puede hacer para transformar eso?
La única forma de que cambie es que haya un cambio político, a través de un movimiento en la sociedad. Una transformación sólo es posible cuando haya nuevas fuerzas políticas organizadas, cuando los colombianos sean capaces de identificar los problemas de su sociedad.
¿Cree que se deberían reelegir las políticas de Santos?
Depende de las alternativas. Santos está tratando de hacer muchas cosas buenas, pero está atrapado en la vieja forma de hacer política.

lunes, 8 de julio de 2013

Podcast Sociedad Civil



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domingo, 23 de junio de 2013

El precio del progreso

Esta columna apareció publicada en 
http://blogs.publico.es/dominiopublico/7100/el-precio-del-progreso/

Aqui nos permitimos publicarla 

Boaventura de Sousa SantosDoctor en Sociología del Derecho por la Universidad de Yale y catedrático de Sociología en la Universidad de Coímbra

Con la elección de la presidenta Dilma Roussef, Brasil quiso acelerar el paso para convertirse en una potencia global. Muchas de las iniciativas en ese sentido venían de atrás, pero tuvieron un nuevo impulso: Conferencia de la ONU sobre el Medio Ambiente, Rio+20 en 2012, Mundial de Fútbol en 2014, Juegos Olímpicos en 2016, lucha por un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU, papel activo en el creciente protagonismo de las “economías emergentes”, los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y África del Sur), nombramiento de José Graziano da Silva como director general de la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en 2012 y de Roberto Azevedo como director general de la Organización Mundial del Comercio a partir de 2013, una política agresiva de explotación de los recursos naturales, tanto en Brasil como en África, principalmente en Mozambique, fomento de la gran agricultura industrial, sobre todo para la producción de soja, agrocombustibles y la cría de ganado.
Beneficiado por una buena imagen pública internacional granjeada por el presidente Lula y sus políticas de inclusión social, este Brasil desarrollista se impone ante el mundo como una potencia de nuevo tipo, benévola e inclusiva. No podía, pues, ser mayor la sorpresa internacional ante las manifestaciones que en la última semana sacaron a la calle a centenares de miles de personas en las principales ciudades del país. Si ante las recientes manifestaciones en Turquía la lectura sobre las “dos Turquías” fue inmediata, en el caso de Brasil fue más difícil reconocer la existencia de “dos Brasiles”. Pero está ahí a ojos de todos. La dificultad para reconocerla reside en la propia natureza del “otro Brasil”, un Brasil furtivo a análisis simplistas. Ese Brasil está hecho de tres narrativas y temporalidades. La primera es la narrativa de la exclusión social (uno de los países más desiguales del mundo), de las oligarquías latifundistas, del caciquismo violento, de las élites políticas restrictas y racistas, una narrativa que se remonta a la colonia y se ha reproducido sobre formas siempre mutantes hasta hoy. La segunda narrativa es la de la reivindicación de la democracia participativa, que se remonta a los últimos 25 años y tuvo sus puntos más altos en el proceso constituyente que condujo a la Constitución de 1988, en los presupuestos participativos sobre políticas urbanas en centenares de municipios, en el impeachment del presidente Collor de Mello en 1992, en la creación de consejos de ciudadanos en las principales áreas de políticas públicas, especialmente en salud y educación, a diferentes niveles de la acción estatal (municipal, regional y federal). La tercera narrativa tiene apenas diez años de edad y versa sobre las vastas políticas de inclusión social adoptadas por el presidente Lula da Silva a partir de 2003, que condujeron a una significativa reducción de la pobreza, a la creación de una clase media con elevada vocación consumista, al reconocimiento de la discriminación racial contra la población afrodescendiente e indígena y a las políticas de acción afirmativa, y a la ampliación del reconocimiento de territorios y quilombolas [descendientes de esclavos] e indígenas.
Lo que sucedió desde que la presidenta Dilma asumió el cargo fue la desaceleración o incluso el estancamiento de las dos últimas narrativas. Y como en política no existe el vacío, ese terreno baldío que dejaron fue aprovechado por la primera y más antigua narrativa, fortalecida bajo los nuevos ropajes del desarrollo capitalista y las nuevas (y viejas) formas de corrupción. Las formas de democracia participativa fueron cooptadas, neutralizadas en el dominio de las grandes infraestructuras y megaproyectos, y dejaron de motivar a las generaciones más jóvenes, huérfanas de vida familiar y comunitaria integradora, deslumbradas por el nuevo consumismo u obcecadas  por el deseo de éste. Las políticas de inclusión social se agotaron y dejaron de responder a las expectativas de quien se sentía merecedor de más y mejor. La calidad de vida urbana empeoró en nombre de los eventos de prestigio internacional, que absorbieron las inversiones que debían mejorar los transportes, la educación y los servicios públicos en general. El racismo mostró su persistencia en el tejido social y en las fuerzas policiales. Aumentó el asesinato de líderes indígenas y campesinos, demonizados por el poder político como “obstáculos al crecimiento” simplemente por luchar por sus tierras y formas de vida, contra el agronegocio y los megaproyectos mineros e hidroeléctricos (como la presa de Belo Monte, destinada a abastecer de energía barata a la industria extractiva).
La presidenta Dilma fue el termómetro de este cambio insidioso. Asumió una actitud de indisimulable hostilidad hacia los movimientos sociales y los pueblos indígenas, un cambio drástico respecto a su antecesor. Luchó contra la corrupción, pero dejó para los aliados políticos más conservadores las agendas que consideró menos importantes. Así, la Comisión de Derechos Humanos, históricamente comprometida con los derechos de las minorías, fue entregada a un pastor evangélico homófobo, que promovió una propuesta legislativa conocida como cura gay. Las manifestaciones revelan que, lejos de haber sido el país que se despertó, fue la presidenta quien se despertó. Con los ojos puestos en la experiencia internacional y también en las elecciones presidenciales de 2014, la presidenta Dilma dejó claro que las respuestas represivas solo agudizan los conflictos y aislan a los gobiernos. En ese sentido, los alcaldes de nueve capitales ya han decidido bajar el precio de los transportes. Es apenas un comienzo. Para que sea consistente, es necesario que las dos narrativas (democracia participativa e inclusión social intercultural) retomen el dinamismo que ya habían tenido. Si fuese así, Brasil mostrará al mundo que sólo merece la pena pagar el precio del progreso profundizando en la democracia, redistribuyendo la riqueza generada y reconociendo la diferencia cultural y política de aquellos que consideran que el progreso sin dignidad es retroceso.

jueves, 13 de junio de 2013

Ciclo de conferencias sobre Industrias Extractivas

Ciclo de conversatorios "Los retos de la gobernanza en el sector minero-energético"

El sector minero y de hidrocarburos se perfila como una de las locomotoras que impulsarán el desarrollo del país en el futuro próximo. Así lo ha hecho explícito el actual gobierno colombiano. No obstante, el desarrollo de las inversiones en el sector lleva consigo grandes desafíos sociales, ambientales y políticos, que plantean serias preguntas.

El Externado abre el debate en el marco del diplomado en ‘Industria extractiva, vigilancia y desarrollo sostenible’, realizado en convenio con la Pontificia Universidad Católica del Perú y con el apoyo de Revenue Watch Institute; por parte del Externado participan el departamento de Derecho Minero Energético de la facultad de Derecho, el área de Conflicto y dinámica social de la facultad de Ciencias Sociales y Humanas y la Red de Egresados de Gobierno RedGob.

Agenda

LOS DESAFÍOS DE LA REGULACIÓN EN EL SECTOR MINERO ENERGÉTICO: A PROPÓSITO DEL CÓDIGO DE MINAS EN COLOMBIA
En asocio con: Departamento de Derecho Minero-Energético y la Maestría en Gobierno y Políticas Públicas de la Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales
Participantes:
Patrick Heller, Asesor senior para asuntos legales en Revenue Watch Institute en Nueva York. Investigador asociado al programa de Energía y Desarrollo Sustentable de la Universidad de Standford.
María Constanza García Botero, directora de la Agencia Nacional Minera (ANM) –por confirmar-
Eduardo Chaparro, Director Ejecutivo de la Cámara de Asomineros de la ANDI
Adriana Martínez, LLM de la London School of Economics and Political Sciences. Docente del Departamento de Derecho Minero-Energético de la Universidad Externado de Colombia.
Modera: Luis Ferney Moreno, Director y docente del Departamento de Derecho Minero-Energético
Fecha: Viernes 14 de junio de 8:00 a 10:00 am.
Lugar: Universidad Externado de Colombia, Teatro Bloque A.
LOS RETOS DE LA INDUSTRIA EXTRACTIVA EN AMÉRICA LATINA
A propósito del lanzamiento del libro “Los retos de la gobernanza minero-energética” coordinado por Ana Carolina González Espinosa, investigadora del Centro de Investigaciones y Proyectos Especiales CIPE
Guillaume Fontaine, Investigador de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), Sede Ecuador. Autor del libro “Petropolítica. Una teoría de la gobernanza energética” (2010)
Carlos Monge, Coordinador del Revenue Watch Institute para América Latina. Antropólogo, Doctor en Historia de América Latina de la Universidad de Miami.
Modera: Ana Carolina González, Docente-investigadora de la Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales
Fecha: Viernes 14 de junio de 10:30 am a 12:30 m.
Lugar: Universidad Externado de Colombia, Teatro Bloque A.
MINERÍA Y ORDENAMIENTO TERRITORIAL
En el marco del “I Foro Desarrollo Rural Integral Y Minería”, organizado por la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas.
Participantes:
Manuel Glave. Investigador asociado a la Pontificia Universidad Católica del Perú y a GRADE. Especialista en desarrollo rural, economía ambiental y recursos naturales.
Isabel Calle Valladares. Directora del Programa de Política y Gestión Ambiental de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental.
Jaime Arias. Docente-Investigador de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas. Especialista en minería a cielo abierto.
Modera: Marie Eve Detoeuf, Coordinadora del Área de Relaciones Internacionales de la Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales.
Fecha: Miércoles 19 de junio de 8:00 a 10:00 am.
Lugar: Universidad Externado de Colombia, Edificio G, Salón 201.
INDUSTRIA EXTRACTIVA, CONFLICTOS SOCIO-AMBIENTALES Y DESARROLLO LOCAL
En asocio con la Red de Egresados de Gobierno RedGob
Javier Arellano Yanguas. Investigador del Centro de Ética Aplicada de la Universidad de Deusto en España. Autor del libro ¿Minería sin fronteras? Conflicto y desarrollo en regiones mineras de Perú.
Guillermo Rudas. Docente de la Facultad de Economía de la Universidad Externado y Experto en Economía Ambiental y de Recursos Naturales
Mauricio Cabrera, Contralor Delegado para el Medio Ambiente.
Modera: Jaime Duarte, Coordinador del Programa de Gobierno de la Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales
Fecha: Viernes 21 de junio de 4:00 a 6:00 pm
Lugar: Universidad Externado de Colombia, Edificio E, Salón 207.
Más información
Centro de Investigaciones y Proyectos Especiales. Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales.
Teléfono 3419900, ext. 2002
cipe.adm@uexternado.edu.co

miércoles, 22 de mayo de 2013

Jóvenes Impulsando el Talento

Por: Natalia Rojas Mateus y Laura Romero Vargas


Dado que AIESEC es una organización dirigida por estudiantes y recién graduados de instituciones de educación superior que busca la integración de los jóvenes con el entorno empresarial, social y educativo, y que utiliza una perspectiva innovadora para atraer y desarrollar la juventud, con oportunidades internacionales, decidimos entrevistar a Felipe Morales, actual vicepresidente de Talento Humano  de la Organización AIESEC Andes Bogotá. 


Morales destaca que el activismo de jóvenes en las diferentes partes del mundo y la variedad de proyectos, generalmente con impacto directo en la sociedad civil forma una red de principios y valores en los  cuales interactúa la diversidad cultural. El talento de los jóvenes es el insumo principal para la  incidencia y ejecución en las diferentes actividades que se realizan al interior y al exterior de la organización.


Organización AIESEC Andes, Bogotá Colombia http://co.aiesec.org/estudiantes/entidades-locales/aiesec-andes/