Translate

lunes, 4 de marzo de 2013

La Educación como herramienta de transformación social



Durante la presentación de la experiencia de la Fundación Pies Descalzos tuvimos la oportunidad de compartir parte del papel de las organizaciones y sus interacciones con los distintos actores sociales en el trabajo alrededor de la Educación.
A propósito del tema, queremos traer a debate un extracto de un documento presentado en 1994, pero que se encuentra vigente. El documento de referencia es la entrega del primer informe de la Misión de Ciencia Educación y Desarrollo (la versión completa del documento se puede consultar en http://bit.ly/Wr2V62) y extraemos algunos apartes de la introducción escrita por Gabriel García Márquez.
“…Somos conscientes de nuestros males, pero nos hemos desgastado luchando contra los síntomas mientras las causas se eternizan. Nos han escrito y oficializado una versión complaciente de la historia, hecha más para esconder que para clarificar, en la cual se perpetúan vicios originales, se ganan batallas que nunca se dieron y se sacralizan glorias que nunca merecimos. Pues nos complacemos en el ensueño de que la historia no se parezca a la Colombia en que vivimos, sino que Colombia termine por parecerse a su historia escrita. Por lo mismo, nuestra educación conformista y represiva parece concebida para que los niños se adapten por la fuerza a un país que no fue pensado para ellos, en lugar de poner el país al alcance de ellos para que lo transformen y engrandezcan. Semejante despropósito restringe la creatividad y la intuición congénitas, y contraría la imaginación, la clarividencia precoz y la sabiduría del corazón, hasta que los niños olviden lo que sin duda saben de nacimiento: que la realidad no termina donde dicen los textos, que su concepción del mundo es más acorde con la naturaleza que la de los adultos, y que la vida sería más larga y feliz si cada quien pudiera trabajar en lo que le gusta, y sólo en eso…”
“…Creemos que las condiciones están dadas como nunca para el cambio social, y que la educación será su órgano maestro. Una educación desde la cuna hasta la tumba, inconforme y reflexiva, que nos inspire un nuevo modo de pensar y nos incite a descubrir quiénes somos en una sociedad que se quiera más a sí misma. Que aproveche al máximo nuestra creatividad inagotable y conciba una ética --y tal vez una estética-- para nuestro afán desaforado y legítimo de superación personal. Que integre las ciencias y las artes a la canasta familiar, de acuerdo con los designios de un gran poeta de nuestro tiempo que pidió no seguir amándolas por separado como a dos hermanas enemigas. Que canalice hacia la vida la inmensa energía creadora que durante siglos hemos despilfarrado en la depredación y la violencia, y nos abra al fin la segunda oportunidad sobre la tierra que no tuvo la estirpe desgraciada del coronel Aureliano Buendía. Por el país próspero y justo que soñamos: al alcance de los niños.”
Gabriel García Márquez

Tras completar casi 10 años de la publicación de este escrito, se puede inferir que muchos de los problemas y muchas de las intenciones de transformación siguen vigentes.

Cabe entonces abrir la discusión para comentar alrededor de preguntas tales como: ¿Ha contribuido la política pública educativa con la transformación social del país? ¿Cuál ha sido y cuál debe ser el papel de las organizaciones en la Educación? ¿Cómo lograr conjugar los objetivos de la política pública con los esfuerzos de las organizaciones para mejorar la calidad de la Educación? ¿Cómo construir redes entre los distintos actores sociales para mejorar las condiciones de vida de la población?


martes, 26 de febrero de 2013

Paros y protestas, titulares familiares

Ver en los medios de comunicación titulares sobre los paros y las protestas que hay en las calles y autopistas   no parece sorprender a muchos. De hecho, los temas terminan siendo tan recurrentes que casi imaginamos que es la misma historia de antes.
Ahora, cuando una parte de los cafeteros decide salir a las calles a protestar, unos se preguntan si es la Federación Nacional de Cafeteros la que esta protestando. Si ellos representan a los cafeteros del país. Si el Gobierno ha hablado con ellos o si debe hablar con los que protestan. También hay discusiones sobre lo que ha hecho este gobierno y lo que no hizo el anterior. 
Bien, en esta oportunidad y aprovechando que ya hemos trabajado las acciones colectivas y los repertorios, se abre la discusión coyuntural sobre el rol de este componente de la sociedad civil en los temas agrarios y sus relaciones con el Estado y el mercado. Sin duda, esta es una de las entidades sin ánimo de lucro agrarias más grandes de américa latina y con un pasado importante en términos de la definición de una política estatal  y casi que logró una posición destacada en la OIC.
Se invita a todos los participantes a retomar posiciones de políticos, medios y miembros del ejecutivo o del legislativo para presentar análisis.

viernes, 15 de febrero de 2013

DE LO LOCAL HACIA LO GLOBAL: UN MUNDO MAS RELACIONADO


 POR Laura González y Mariana Gómez

No hay duda de la importancia de los Estados en el sistema internacional, pero poco a poco cobran fuerza otros actores, como la sociedad civil global (sociedad civil trasnacional o mundial) que influyen significativamente en las relaciones internacionales. Cada vez son más comunes las acciones colectivas masivas o no para intentar transformaciones sociales. No obstante, en la historia de la humanidad se pueden encontrar hechos que demuestran que este fenómeno no es nuevo sino que vuelve a tomar fuerza y es más evidente gracias a los desarrollos de las tecnologías de la información y las comunicaciones.

En principio, el ámbito dentro del cual lograba influir la sociedad civil era local (al interior de los Estados nacionales. Sin embargo, análisis más en detalle revelan que también se traspasaban las fronteras. Basta mirar casos como la liberación de la esclavitud, el voto femenino y los pies vendados en China, donde la sociedad no solo se organizó sino que diferentes componentes de la sociedad civil (organizaciones de diverso tipo, pero sin ánimo de lucro) desarrollaron redes de defensa (en términos de Keck y Sikkink) u organizaciones sociales globales para trabajar mancomunadamente por un mismo objetivo. En algunos casos lograron alianza con el statu quo y en otros se enfrentaron, pero fue el debate el que posibilitó que la información sobre la situación fluyera y así se crearan posiciones y se negociara una transformación que en algunos casos fue más amplia que en otros pero que fue el punto de partida para tomar decisiones en torno a problemas sociales compartidos.

La evolución de la esclavitud surgió como una idea liderada por los británicos; no obstante, la iniciativa logró expandirse con las herramientas propias de la época: intercambio de correspondencia, visitas de líderes oradores y desarrollo de investigaciones económicas y sociales para conseguir data y con ella no solo argumentar en los escenarios de toma de decisiones sino que también se generaba opinión pública a través de los medios de comunicación. Lo anterior es una clara demostración de cómo la sociedad civil, dicho en palabras de Mary Kaldor, “ es el procedimiento a través del cual se genera el consentimiento, la arena en la que los individuos negocian, luchan o debaten con los centros de autoridad política y económica".  

Los casos aquí registrados nos hacen reflexionar sobre este agente social y político, las organizaciones de la sociedad civil, en él mismo y por las funciones que tiene y puede llegar a tener en un mundo globalizado como es el propio del siglo XXI, donde variables como la cooperación y la democracia se erigen como ejes fundamentales. Hoy, en la era de las tecnologías de la información y las comunicaciones hay más herramientas y la globalización más que homogenizarnos nos comparte problemas que requieren soluciones consensuadas.



BIBLIOGRAFIA

Kaldor, Mary 2009. "La idea de una sociedad civil mundial", en Francis Mestries et al., Los movimientos sociales: de lo local a lo global, Anthropos, España, pp. 43-59.

Keck, M., Sikkink, Katherine. 2000. Activistas sin fronteras: redes de defensa en politica internacional, siglo veintiuno editores, Mexico, D.F.

Gómez, N. (n.d.). Entre lo global y lo local: nuevas tecnologias, nuevas ciudadanias. Retrieved 02 11, 2013, from http://www.elagora.org.ar/site/documentos/ENTRE%20LO%20GLOBAL%20Y%20LO%20LOCAL%20Nora%20Gomez.pdf


Naidoo Kumi y Tandon Rajesh, 1999. "La promesa de la sociedad civil", en La sociedad civil en el milenio, Kumarian Press, Fundación FES y FRB, Cali, pp, 1-16

viernes, 8 de febrero de 2013

Focalizando la sociedad civil

Tal como comentamos en clase, en esta oportunidad intentaremos identificar las condiciones que se requieren para poder distinguir cuándo hablar de organizaciones de la sociedad civil (sean estas locales o globales) y diferenciarla de los movimientos sociales, toda vez que éstos no siempre son promovidos por organizaciones de la sociedad civil. Además, "no todo lo que se mueve es un movimiento".
En clase ya trabajamos una definición descriptiva (identificando  diferentes componentes como lo son las ONG, los sindicatos, los gremios, el sector solidario, los centros de pensamiento, entre otras). También vimos la definición M. Kaldor (es un medio para meditar, comentar y negociar...), pero cuáles son las condiciones para considerar si es una organización de la sociedad civil o no lo es?
No olviden dar un ejemplo real (nacional o internacional)!.

jueves, 31 de enero de 2013

Nuevos comentarios

Para los alumnos del primer semestre del 2013, deben navegar el blog y escoger una tema para hacer los comentarios (deben hacerse en esta entrada antes del próximo miércoles). Para ello, simplemente deben anotar fecha de publicación y título al cual se van a referir y hacer el comentario con un soporte teórico que bien puede estar relacionado con la lecturas de la sesión (también puede ser uno de las ciencias políticas).
Quien tenga dudas, me puede ubicar en la U para cualquier aclaración. 

miércoles, 23 de enero de 2013

Colombia La sociedad civil: poder para trabajar por la paz1


Publicado en Revista de Desarrollo Humano No. 25 Septiembre de 2006
http://www.worldvolunteerweb.org/fileadmin/docdb/06colom.pdf



Las iniciativas de las organizaciones sociales son ejemplo de su capacidad para actuar y
crear acciones que las blinden frente a los hechos de los actores armados ilegales. Es
necesario promover y divulgar las acciones locales y ampliar las alianzas entre las
pequeñas organizaciones y aquellos actores que han cumplido un papel estratégico
dentro del movimiento social por la paz

La sociedad civil es entendida como el conjunto de asociaciones voluntarias que no son parte del Estado y sin embargo ejercen alguna forma de poder social: los partidos políticos, los movimientos ciudadanos, los medios de comunicación, la empresa privada, los gremios, los sindicatos, las iglesias y las ONG, en general, se consideran parte de dicha sociedad2.

En Colombia, “su mayor grado de cobertura (de la sociedad civil), de unidad y de visibilidad se ha producido en torno a la condena de la guerra y el clamor por la paz”3, aunque no ha sido ese el único tema de su acción.

Aun cuando la población civil ha sido forzada al desplazamiento, víctima de minas antipersona, de secuestros, de homicidios y de masacres, continúa organizándose y
creando acciones que la blinden frente a los actores armados ilegales buscando recuperar
la dignidad que la violencia les arrebata.

Pues mientras el conflicto intenta erosionar, fragmentar y debilitar la sociedad civil afectando su capacidad de acción colectiva y la efectividad y fuerza que ella incuba, hay
sectores y organizaciones que buscan fortalecer sus acciones desde una lógica civilista y
no violenta.

Pero, ¿cuál ha sido el papel de las organizaciones de la sociedad civil en el proceso de
construcción de paz en Colombia? ¿Cuáles han sido las estrategias de acción más
efectivas para acercar esa meta?
En realidad, los impactos que pueden identificarse como de alcance nacional han sido
diferentes a los de alcance local. Aún se recuerdan en el país lo que significó en los
ochenta y noventa, por nombrar algunos casos, el Movimiento por la Vida, que luego conformaría la Red Nacional de Iniciativas contra la Guerra y por la Paz (Redepaz); la
creación de la Comisión de Conciliación Nacional, la Asamblea Permanente de la
Sociedad Civil por la Paz y más recientemente el movimiento de las Mujeres por la Paz.
“El momento culminante del movimiento de la sociedad civil por la paz”, como lo recuerda
el Informe Nacional de Desarrollo Humano para Colombia El conflicto, callejón con salida,
fue el Mandato por la paz, la vida y la libertad, por el que cerca de 10 millones
colombianos votaron de manera afirmativa.

La iglesia católica, las ONG de paz y derechos humanos, el sector privado, gremios y la
intelectualidad han tenido papeles estratégicos4. Un rasgo sin duda significativo que
comparten todos estos actores es su esfuerzo dirigido a la búsqueda de la paz por la vía
de la negociación, del diálogo o de acuerdos con los grupos armados ilegales.
Paralelamente con estos movimientos e iniciativas, que quizá han contado con mayor
visibilidad dada la relevancia y el impacto del conflicto armado en la vida nacional y los
vaivenes de la política nacional que sitúan este tema, también se identifica un sinnúmero
de iniciativas ciudadanas puntuales. Se trata de proyectos, programas, procesos y
experiencias desarrolladas por organizaciones civiles que actúan frente a las acciones
generadas por los grupos armados ilegales para protegerse de su impacto, reparar el
daño o para evitar que se extienda.

Desde el punto de vista local, existen numerosas experiencias que sin mucho ruido y
quizá con la premura de resolver pacíficamente los conflictos que los afectan día a día
generan mecanismos y acciones concretas que responden con efectividad a las
dificultades que las comunidades enfrentan. Se trata de iniciativas locales que también
cumplen un rol central en la construcción de paz pues, como se resalta en el INDH de
2003, una clave fundamental para superar el conflicto está en entender las raíces locales
que lo animan, las racionalidades específicas que le dan cuerpo y las dinámicas que lo
reproducen en lo local.

No significa que las iniciativas locales tengan mayor importancia para la construcción de
la paz que aquellas que se debaten en el terreno de las decisiones más generales y que
se desarrollan en la arena de la opinión pública y los sectores de poder. El alcance del
significado de los esfuerzos locales está aún por verse. Lo que sí se puede adelantar por
la naturaleza y capacidad que ellas despliegan es que son un bastión enorme para
explorar nuevas salidas y alternativas a los intentos hasta ahora buscados.
La comunidad internacional y el Sistema de las Naciones Unidas también se han
comprometido con estas iniciativas que buscan la reconciliación. Así, por ejemplo, lo ha
hecho el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo a través del Banco de
Buenas Prácticas para superar el conflicto y el Programa de Reconciliación y Desarrollo-
Redes.
Dinámicas locales y regionales
Las iniciativas locales están encaminadas a solucionar contextos complejos, problemas
puntuales y propios de una determinada comunidad. Así su cobertura sea reducida
porque se limita a lo local, ha sido valioso su impacto en términos de bienestar.

Pequeñas organizaciones locales han creado sus propios espacios para poder actuar, a
veces, en concordancia con las políticas públicas establecidas y otras de manera
absolutamente creativa y autónoma. Así, la población se ha organizado para defender los
derechos humanos, prevenir el reclutamiento o para buscar la resolución pacífica de
conflictos. Exploran los alcances de la educación y la cultura para la paz y la manera de
proteger a la infancia de un destino que no ofrezca opciones a la vida. Reconstruyen
familias y comunidades enteras para que las víctimas retomen una vida independiente y
económicamente viable, para que desvinculados de los grupos armados ilegales se
reintegren a la legalidad...en fin, realizan acciones concretas que, en pequeña escala, son
esfuerzos tangibles de construcción de paz.

Es inmenso el universo de acciones específicas que salvan vidas, reparan daños, frenan
las acciones violentas o fortalecen las acciones colectivas y el valor civil para
sobreponerse a ellas (ver recuadro). Todas son expresión del esfuerzo local para resolver
una situación concreta pero, al mismo tiempo, tienen la capacidad de incidir en las
políticas públicas locales, como ya lo han demostrado las constituyentes municipales de
Mogotes, Tarso o Micoahumado.
Estas y muchas iniciativas más, que están aún en mora de ser rescatadas del anonimato
y merecen tener la oportunidad de ofrecer su ejemplo a otros, dan muestra de las
posibilidades de acción de la sociedad civil para actuar por sí misma frente a situaciones
que atenten contra sus derechos. Así, hacerle el frente a la violencia de diferentes formas
y trabajar por la paz han sido opciones que hasta la más pequeña comunidad ha tenido
que afrontar.

Estas iniciativas han evidenciado que el cambio y la reconstrucción social pueden
generarse desde iniciativas localizadas en comunidades específicas, es decir, desde lo
micro. Por ello, puede ser de vital importancia para identificar rutas más seguras en la
construcción de la paz que se garantice su sostenibilidad en el tiempo y se incremente el
respaldo de la sociedad a estas acciones que, en el ámbito de lo microsocial, pueden
develar las claves centrales para la resolución de esta violencia de tan larga duración.

Si bien se reconoce el papel desde lo micro, ello no significa que se deba reducir su
acción a este ámbito. Al contrario, se trataría más bien de darle continuidad a sus
acciones y lograr una mayor cobertura de las mismas para llegar a las transformaciones
estructurales que establezcan barreras civilistas al conflicto.
En este sentido, si las estrategias implantadas son una enseñanza en la construcción de
la paz y generan un impacto en términos de bienestar, es clave trabajar para ampliar su
incidencia tanto a través del territorio nacional como en el tiempo.
Algunas recomendaciones
Dada la relevancia de las iniciativas locales en la reconstrucción social es oportuno
destacar su papel y establecer la necesidad de consolidar ese esfuerzo local y configurar
redes solidarias que puedan constituirse en sociedad civil activa. Para esto es clave
establecer alianzas entre los distintos actores sociales con la perspectiva de fortalecer las
salidas civilistas a la violencia y el tejido organizativo social que las impulsa.

Ampliar el acceso a la información y al conocimiento sobre las diferentes experiencias que
incrementan la efectividad de las organizaciones de la sociedad civil es una de las
maneras de generar procesos mucho más incluyentes que se reflejen en una mayor
cobertura e impacto social. De esta forma, las comunidades locales deben ser tomadas
en cuenta tanto en la divulgación de sus acciones contra el conflicto como en las
oportunidades de entrenamiento y capacitación para el fortalecimiento de la sociedad civil.
Además, para llevar las prácticas locales y regionales un paso más allá y hacerlas
sostenibles es importante fortalecer el tejido organizativo social de modo que, de acuerdo
con las múltiples opciones que ofrece la ya de por sí amplia y compleja variedad de
acciones, se exploren nuevas vías y se amplíen los resultados de sus acciones.

La divulgación de acciones constructoras de paz, de reconciliación y desarrollo estimula a
las comunidades a desarrollar sus propias iniciativas y es un motor para comunidades con
características similares que aún no han encontrando la manera de enfrentar su realidad o
que no están concientes de su poder.
Es clave encaminar los esfuerzos para incrementar la capacidad de sectores concretos de
la sociedad civil y transformar constructivamente los conflictos locales, desplegar acciones
solidarias con los sectores afectados y allanar el camino de la reconciliación.

Un mayor conocimiento sobre las posibilidades de acción sirve para aumentar los lazos
entre las redes locales, regionales y nacionales y, a su vez, genera una mayor interacción,
clave para el fortalecimiento de la sociedad civil como poder nacional.

La consolidación de una interlocución directa entre estas iniciativas y el Estado ayudaría,
también, a la sostenibilidad de estas acciones locales.

Para que un movimiento social por la paz aumente su efectividad probablemente necesita
desarrollar alianzas y acciones coordinadas para potencializar aquellas áreas en donde
los diferentes actores se complementan. Eso permitiría, además de evitar duplicidades
que no contribuyen efectivamente a sumar esfuerzos, a superar desconfianzas que pueden surgir cuando se confrontan puntos de vistas y estrategias diferentes aún cuando
éstas apunten a la construcción consensuada de la paz.

“El desconocimiento o, incluso, el recelo abierto entre sectores muy diferentes como lo
son las organizaciones de la sociedad civil (OSC), los medios de comunicación, la
academia, etc. constituyen una barrera que dificulta identificar ventanas de oportunidad en
las múltiples alianzas posibles”5.

Para quienes buscan soluciones efectivas a los conflictos colombianos es claro que hay
que actuar por encima de las diferencias y lejos de personalismos. El objetivo debe ser
fortalecerse y organizase eficientemente.

Para ampliar cada vez más la cobertura y el impacto de las acciones colectivas por la paz,
la sociedad civil deberá enfocarse en reducir la fragmentación y actuar más fortalecida en
la búsqueda de un objetivo común que, a estas alturas, es un anhelo nacional.

1 Este artículo fue publicado en la edición Nº 18 de “Hechos del Callejón”. Esta revista del PNUD-Colombia, busca hacer un
seguimiento al conflicto colombiano teniendo en cuenta la perspectiva del Informe Nacional de Desarrollo Humano: El
conflicto, callejón con salida. Ver http://indh.pnud.org.co
2 PNUD. Informe Nacional de Desarrollo Humano para Colombia 2003: El conflicto, callejón con salida. Bogotá: El
Malpensante, 2003, p. 447.
3 Ibid. p. 447
4 Ibid. p. 448.
5 Herbolzheimer Flamtermesky, Kristian. “Diplomacia ciudadana en conflictos armados: el caso de Colombia”. Universitat
Autònoma de Barcelona, Noviembre 2004.pag 7.

Acciones para construir paz
Estos son sólo algunos ejemplos de acciones e iniciativas de la sociedad civil en la
construcción de la paz:
• Por sus esfuerzos en defensa de los derechos humanos la Diócesis de Quibdó
ganó el Premio Nacional de Paz 2005;
• El Cine Club La Rosa Púrpura del Cairo, iniciativa de comunicación para la paz y la
convivencia a través de la recuperación del espacio público en Montes de María;
• La Ciudad Interactiva de los Derechos y Deberes de la Niñez, proyecto de
educación para la paz y la convivencia que con el respaldo de UNICEF, el
Gobierno Municipal y Diakonia para la PAZ forma a los pobladores de Montes de
María en derechos y deberes de la niñez;
• Objeción de Conciencia, iniciativa de la Iglesia Cristiana Menonita de apoyo
psicosocial para la prevención del reclutamiento en Toluviejo, Zambrano y San
Ofre (Sucre);
• Asamblea Permanente de la Sociedad Civil por la Paz, asamblea constituida por
varias organizaciones sociales y ciudadanas que gestiona pactos de no agresión y
acuerdos humanitarios.
• el Centro de atención especializada para jóvenes desvinculados, proyecto de la
Fundación Hogares Claret en Santander para atender a niñas, niños y jóvenes
excombatientes;
• Acompañamiento a indígenas reclusos, proyecto creado por la Asociación de
Cabildos I


sábado, 15 de diciembre de 2012



Semana clave para el parque Santurbán en Santander


El lunes se discutirá la posible aprobación de la propuesta de la reserva.



Con posiciones encontradas frente a la protección del páramo Santurbán, en Santander, que buscan salvar de la minería, el lunes se reunirá el Consejo Directivo de la Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga (CDMB), para analizar si se aprueba la declaratoria del Parque Natural.

Los once miembros del consejo de la CDMB, incluidos el ministro de Medio Ambiente, Juan Gabriel Uribe, y el gobernador de Santander, Richard Aguilar, se reunirán desde las 9 a.m. para discutir la posible aprobación de la propuesta que incluye en un parque 10.980 hectáreas de un ecosistema de páramo, subpáramo y bosque andino. Para lograr la aprobación del Parque, se requieren seis votos de los once consejeros.

Aunque en un principio se daba como un hecho la aprobación unánime de la iniciativa de la CDMB, avalada por el Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt, en los últimos días las divergencias entre los consejeros podría truncar la pronta declaratoria.

Julio Acelas, director de la Corporación Observatorio Ciudadano, critica la reducción del Parque en el que en un primer concepto del Instituto Humboldt, el 12 de octubre del 2010, había propuesto un área de 12.267 hectáreas.

"Todo es producto de los intereses perversos que se manejan por los títulos mineros en la zona de páramo. Cómo se explica que en una segunda propuesta, en diciembre del 2010, se pidió excluir 1.178 hectáreas y un año después piden eliminar otras 167. La reducción es una masacre ecológica", agrega Acelas.

"El problema de la CDMB es que ha sido penetrada por la clase politiquera de Santander", dice Jairo Puentes Brugés, decano de la facultad de Química Ambiental de la Universidad Santo Tomás de Bucaramanga.

Carlos Alberto Suárez, subdirector de Evaluación y Control Ambiental de la CDMB, asegura que los estudios comenzaron con el análisis de 20.910 hectáreas, pero por presencia de títulos mineros y terrenos con actividad agrícola y agropecuaria se redujeron las hectáreas.

"Se redujo el área para evitar algún problema de demanda contra la categoría de Parque Natural Regional, donde no puede haber ningún tipo de exploración y explotación minera", manifiesta Suárez.
Félix Leonardo Quintero
Corresponsal EL TIEMPO
Bucaramanga.
http://www.eltiempo.com/colombia/oriente/proteccion-del-paramo-santurban_12452792-4