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miércoles, 5 de noviembre de 2014

SOCIEDAD CIVIL Y LA CONSTRUCCIÓN DE LA MEMORIA HISTÓRICA

Por: Hugo Andrés Mármol Sánchez
  
No hay justicia sin memoria. En contextos donde se busca transformar radicalmente el orden social o político de una sociedad, bien sea en el paso de una dictadura a una democracia o de la finalización de una guerra al establecimiento de la paz, la Justicia Transicional aparece como un mecanismo fundamental para ponerle fin a las violaciones de DD.HH., crímenes de guerra, y en general todos los crímenes atroces cometidos contra la población civil.

De igual forma, en este tipo de contextos la satisfacción al Derecho a la Verdad adquiere mayor relevancia pues es necesario que para la transformación del régimen social y político, tanto víctimas como sociedad conozcan la verdad de los hechos y por eso es necesario la construcción de la Memoria Histórica (MH).[1] De esta manera, el derecho a la verdad sirve como un puente de transición entre la historia del pasado y el futuro al cual se puede acceder, normalmente, por medio de Comisiones de la Verdad y tribunales judiciales que son mecanismos para construir memoria. Uno de los fundamentos es la garantía para la no repetición.

Es por ello que es fundamental el concurso de todos los sectores (políticos, económicos, sociales, culturales, etc) pues la Memoria no sólo se construye desde instancias oficiales. El involucramiento de las organizaciones de la sociedad civil es fundamental en el proceso.

Los Proyectos no Oficiales de la Verdad (PNOV), son proyectos que surgen desde las organizaciones de la sociedad civil y procuran alcanzar la verdad de los sucesos a través de todas aquellas estrategias de reconstrucción de la verdad y de preservación de la memoria colectiva. Generalmente son llevados a cabo por historiadores, periodistas, activistas, iglesias, etc. Históricamente, los activistas de derechos humanos se han encargado de hacer públicas las violaciones al Derecho Internacional Humanitario y al Derecho Internacional de los Derechos Humanos en una multiplicidad de casos alrededor del globo.

Los PNOV comparten características comunes con las comisiones de la verdad, la principal diferencia recae en que las comisiones son creadas por el Estado y por tanto son oficiales. Además, existen numerosas formas de PNOV. Por ejemplo, proyectos artísticos, teatrales, poéticos o literarios, que se enfocan en el pasado; la creación de monumentos y actos conmemorativos; montajes paródicos de los juicios por universidades y ONG[2]. Sin embargo, la idea es que este tipo de iniciativas sean complementarias y cooperativas con las Comisiones de la Verdad y/o Tribunales Judiciales, y nunca excluyentes. No obstante, en casos en donde la garantía del Derecho a la Verdad y la construcción de la MH no son efectivos, los PNOV se convierten en fuentes legítimas esclarecedoras de la verdad de los hechos atroces y violaciones cometidas en un determinado lapso de tiempo.

En este sentido, este texto resalta el PNOV del caso guatemalteco. “Guatemala: Nunca Más” es el Informe del Proyecto lnterdiocesano de Recuperación de la Memoria Histórica (REMHI, como es conocido popularmente) que analiza varios miles de testimonios sobre violaciones de los derechos humanos ocurridas durante el conflicto armado interno. Este trabajo está sustentado en la convicción de que, además de su impacto individual y colectivo, la violencia quitó a los guatemaltecos su derecho a la palabra.
Ante el fin del conflicto guatemalteco en 1994 después de más de 30 años de conflicto armado en donde la población indígena fue la principal victima de violaciones sistemáticas a los Derechos Humanos, se creó la Comisión de Esclarecimiento Histórico para  la investigación de los crímenes cometidos durante esta guerra. Sin embargo, miembros de la sociedad civil cuestionaron el proceso oficial de búsqueda de la verdad pues a esta Comisión sólo se le otorgó 6 meses para investigar 30 años de crímenes. Por iniciativa de la Iglesia Católica de Guatemala, y dada la importancia de la iglesia en este país, se organizó el PNOV que fue conocido como “Remhi”, y su documentación fue más completa y elaborada que la de la Comisión Oficial, registrando 55.000 violaciones de DD.HH. producto de la documentación de 6.500 testimonios[3].

También se usó diversas estrategias de construcción de la verdad como entrevistas, audiencias públicas para confesar los crímenes en presencia del sacerdote local; revelación de datos relacionados con torturas, nombres de los perpetradores y victimas, y las instancias militares involucradas. Así, en abril de 1998 el Remhi emitió un informe final de cuatro volúmenes con 1400 páginas. El informe concluyó que el Ejército fue responsable de alrededor del 80% de las 55.021 violaciones que se documentó[4].

Una vez se terminó este PNOV, miembros del proyecto continuaron trabajando en campañas de sanación y reconciliación con la comunidad, que en el escenario local, se tradujo en reuniones, talleres conmemoraciones, servicios de salud mental, publicación de afiches y asesoría legal a las víctimas.

Esto nos pone de manifiesto la importancia y trascendencia que la SC tiene para la reconstrucción de la memoria histórica, no solo mediante la pedagogía para la paz sino mediante el envolvimiento de la misma en el esclarecimiento de la verdad de los crímenes cometidos. De esta forma, según el modelo de las “4 C” de Adil Najam (cooperación, cooptación, complementariedad y confrontación)(Najam, 1999), se puede apreciar que en este caso se presenta una relación de complementación por parte de la SC con las autoridades estatales encargadas de la reconstrucción de la verdad, pues aunque el objetivo de este PNOV y del proceso oficial de búsqueda de la verdad era el garantizar el derecho a las víctimas, los métodos usados por cada uno divergían, es decir, que sus metas eran convergentes pero la forma para alcanzarlas no. Además, mediante esta complementación de la SC a la institución oficial, se empodera al ciudadano a influir en este tipo de construcción de la verdad colectiva.

Dada su cercanía con la población civil, y sus diferentes repertorios de acción que son percibidos menos hostiles a los estatales, las OSC cuentan con una facilidad para acceder a los relatos que se encuentran entre las diferentes víctimas y por esta razón no pueden ser dejadas a un lado en el proceso de construcción de Memoria Histórica, por el contrario, se debe garantizar la participación de las mismas. El proyecto Remhi  pone a la luz la incidencia de las OSC en la forma como influyen,  en la construcción de la memoria histórica, en función de intereses colectivos, grupos sub representados y el público en general.

El Remhi es un claro ejemplo de la participación de la SC para influir, mediante la complementación, del proceso de toma de decisiones y políticas de verdad que no pueden quedar solo en manos del Estado.



Bibliografía:

Bickford, Louis. “Proyectos no Oficiales de Búsqueda de la Verdad. International Center of Transnational Justice – Human Rights Quaterly, 2006.

Najam, Adil: “Citizen Organization as Policy Entrepreneurs” en Villar
Rodrigo. “Organizaciones de la Sociedad Civil e incidencia en políticas públicas”.
Buenos Aires. Zorzal. 2003

Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala. “Informe del Proyecto lnterdiocesano de Recuperación de la Memoria Histórica”. Quinta Edición. Guatemala, 2010. Disponible en: http://www.remhi.org.gt/portal/




[1] Según los Principios Joinet, el derecho a la verdad tiene una dimensión dual, es decir, es un derecho individual y colectivo. Es un derecho de las victimas en la medida que se garantiza una reparación integral y un derecho de la sociedad a saber los motivos por los cuales se cometieron los crímenes para así generar memoria colectiva y actos simbólicos que garanticen su la no repetición de los actos atroces.
[2] Bickford, Louis. “Proyectos no Oficiales de Búsqueda de la Verdad. International Center of Transnational Justice – Human Rights Quaterly, 2006. Pg 54.
[3] Ibíd. Pg. 64.
[4] Ibíd. Pg. 65.

martes, 4 de noviembre de 2014

LOS AFROCOLOMBIANOS COMO ACTORES DE LA SOCIEDAD CIVIL QUE INCIDEN EL MEDIO AMBIENTE

Por: Angie Paola Infante Cortés.

Desde la década de los ochenta, se inició un cambio frente a la valoración de los recursos naturales. Dicha transformación, se debió a los avances científicos y tecnológicos que se dieron a nivel mundial cuando la sociedad se dio cuenta de la importancia del uso de los diferentes ecosistemas existentes.

Dado que Colombia es uno de los países con más diversidad a nivel mundial, es primordial tener en cuenta el cuidado, respeto y valoración de aquellos recursos provenientes de las diferentes zonas geográficas que contemplan el territorio.

Teniendo en cuenta que según la Constitución Política el Estado colombiano es pluriétnico y multicultural, es evidente que los indígenas, las asociaciones y fundaciones de afros o negros son componentes fundamentales en la temática ambiental. Ellos son protectores ancestrales del ecosistema.

En este artículo se aborda la pregunta: ¿Cómo las comunidades afrocolombianas, como parte de la sociedad civil, generan impacto  en el medio ambiente?.

En primer lugar, para entender la articulación, se debe mencionar que

 “La Ley 70 de 1993 definió como el ámbito territorial y poblacional del grupo étnico negro a la “Cuenca del Pacífico” y aquellas -zonas baldías, rurales y ribereñas que han venido siendo ocupadas por comunidades negras que tengan prácticas tradicionales de producción en otras zonas del país-; y definió como -Comunidad Negra-el conjunto de familias de ascendencia afrocolombiana que poseen una cultura propia, comparten una historia y tienen sus propias tradiciones y costumbres, las cuales las distinguen de otros grupos étnicos.”
(CONPES Consejo Nacional de Política Económica y Social , 2012)

Hoy, se habla de la importancia de las negritudes en el establecimiento de la regulación y protección de diferentes temas de la agenda política, y esto se da, ya que son parte de las minorías del país y actores de la sociedad civil, puesto que defienden con firmeza una cultura arraigada en costumbres que la hacen diferente a las demás comunidades del Estado.

Es por ello , que organizaciones como AFRODES, que están “dedicadas a la defensa de los derechos humanos de las comunidades Afro- colombianas” (Romaña, 2005) promueven el cambio a nivel nacional y de igual forma luchan contra las violaciones que cometen los actores del conflicto armado en sus territorios ancestrales, influyendo en las decisiones que toma el gobierno sobre como actuar en las zonas donde un gran número de familias habitan.

Para entender la relevancia del territorio de estas poblaciones, se debe comprender que la mayoría de ellas, se encuentran en la costa del pacífico colombiano y dichas zonas “son catalogados por el mundo, como poseedores de mayor biodiversidad del planeta, y  desde el principio de la historia y hasta el día de hoy, han aportado recursos naturales estratégicos para su desarrollo” (Romaña, 2005). Sin embargo, el tener tantos recursos  a su disposición, pone en riesgo a todo aquel que habite en el lugar, ya que la sobreexplotación por parte de las grandes empresas y la extracción ilegal, propiciada por los actores del conflicto armado, genera inseguridad, miedo y por supuesto atentados contra la garantía a la vida digna.

Si bien Colombia, siempre destaca la importancia de tener en cuenta a las minorías, se ha visto que a los afrocolombianos no se les ha brindado la atención suficiente que requieren, pues el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo establece que el  60% de ellos viven bajo índices de pobreza extrema. (2012, p. 5) Por esta razón, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos ha estudiado los diferentes casos presentados en las Américas, con el “objeto destacar y visibilizar la situación de las personas afro descendientes, en el entendimiento de que la identificación de esta población y sus necesidades” (Organización de los Estados Americanos , 2011)

Organizados, los afrocolombianos han fomentado la importancia del medio ambiente y esto se ha dado mediante la sensibilización a nivel nacional para  cuidar el lugar donde se vive y honrar los recursos provenientes de la tierra. Tal ha sido el impacto positivo, que se generó en el año 2002 ,por parte del Consejo Nacional de Política Social y Económica (CONPES), la Política para la Población Afrocolombiana. Dicha política, ayudó a cambiar la visión de inclusión de minorías en Colombia al enfatizar

 “las relaciones entre etnia, cultura, territorio y biodiversidad que se han ido consolidando poco a poco como los ejes alrededor de los cuales giran hoy en día las reivindicaciones sociales y los procesos de construcción de una identidad regional y colectiva” (Pombo, 1999, p. 68)

Y en ella misma, se estableció que el Instituto de Investigaciones Ambientales del Pacífico ( IIAP) “debe participar conceptual y técnicamente en la implementación de proyectos productivos sostenibles, que reconozcan la diversidad cultural y la existencia de prácticas tradicionales de producción” (CONPES Consejo Nacional de Política Económica y Social , 2012), al igual que el Ministerio de Medio Ambiente debía “fortalecer el trabajo conjunto alrededor de la prevención del deterioro de los ecosistemas prioritarios, la conservación, la restauración y la generación de opciones para el desarrollo y la paz en las distintas regiones”. (CONPES Consejo Nacional de Política Económica y Social , 2012).

En conclusión, los afrocolombianos, como parte de la sociedad civil, han defendido persistentemente sus creencias, incluyendo el patrimonio cultural basado en la biodiversidad. De igual manera, han recurrido a sus derechos para poder incidir en las políticas, logrando que se de una cooperación entre las instituciones estatales y la población cuando se promueven proyectos para la restauración y conservación de los ecosistemas de la región. Además,  generan un impacto positivo, al dar a conocer que las minorías del país tienen todas las capacidades para luchar por el cambio y alcanzarlo. Así, se logra sensibilizar a todos los colombianos en el tema medio ambiental, pues se evidencia la riqueza cultural y la biodiversidad que nos diferencia del resto del mundo.

Bibliografía

·         Romaña, G. (2005). Revista Trimestral Latinoaméricana y Caribeña de Desarrollo Sostenible . Recuperado el 30 de Octubre de 2014, de http://www.revistafuturos.info/futuros14/afrocolombianos.htm
·         Organización de los Estados Americanos . (5 de Diciembre de 2011). La Situación de la Personas Afrodescendientes en las Américas. Recuperado el 29 de Octubre de 2014
·         CONPES Consejo Nacional de Política Económica y Social . (23 de Mayo de 2012). Política para la Población Afrocolombiana . Recuperado el 30 de Octubre de 2014, de https://www.minagricultura.gov.co/Normatividad/Conpes/conpes_3169_12.pdf
·         Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. (20 de Enero de 2012). Los Afrocolombianos frentea a los Objetivos de Desarrollo del Mlenio. Recuperado el 3 de Noviembre de 2014
·         Pombo, D. (1999). Biodiversidad: Una Nueva Lógica para la Naturaleza
·         Constitución Política de Colombia.
















domingo, 2 de noviembre de 2014

LA SOCIEDAD CIVIL COLOMBIANA EN EL ACTUAL PROCESO DE PAZ

Juan Diego Paz

Colombia lleva más de 30 años buscando una solución pacífica para el conflicto armado que vive el país desde hace más de medio siglo. Los primeros acercamientos entre el gobierno y los distintos grupos insurgentes se dieron en 1984 durante la administración de Belisario Betancur y desde entonces, sin tener en cuenta el actual proceso que se realiza en la Habana, se realizaron otros tres intentos para alcanzar una solución negociada del conflicto[1].
A lo largo de los procesos de paz anteriores en Colombia, la sociedad civil no tuvo un papel importante y sus propuestas no tenían mucha incidencia en lo que se llegase a negociar; inclusive autores como Jesús Antonio Bejarano, quienes afirman que la sociedad civil estuvo completamente ausente de las negociaciones y que éstas se redujeron a simplemente acuerdos entre los grupos insurgentes y el gobierno[2]. Sin embargo, en el proceso de paz actual la sociedad civil ha empezado a tener mayor importancia e injerencia en las negociaciones creando propuestas y generando distintos espacios de discusión. Ciertamente, la sociedad civil ha pasado de ser un actor pasivo sin mucha participación en la búsqueda de la paz a ser un actor fundamental sin el cual no se podría llegar a un acuerdo.
Tomando como base lo anterior resulta conveniente preguntarse ¿qué papel está jugando la sociedad civil en el actual proceso de paz que se realiza en La Habana? Para contestar esta pregunta se realizará un análisis del acuerdo general para la terminación del conflicto firmado por el gobierno de Colombia y la guerrilla de las FARC, y posteriormente se realizará un análisis de los distintos mecanismos implementados por el gobierno para facilitar la participación de la sociedad civil.  

Sobre el Acuerdo General

El Acuerdo General para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera es una carta firmada el 26 de agosto de 2012 por representantes del gobierno de Colombia y de las FARC-EP en la cual ambas partes expresan su voluntad de poner un fin negociado al conflicto armado. De igual manera, en este acuerdo se estipulan los 6 puntos principales en torno a los cuales se van a enfocar las conversaciones, y también se mencionan las reglas bajo las cuales se van a regir las conversaciones.
A lo largo del acuerdo se hace un llamado a la sociedad civil para que esta tome un rol activo e importante en las negociaciones convirtiéndose en un agente que genere propuestas y ayude a la generación de la paz. Por ejemplo, dentro de los primeros párrafos del acuerdo se encuentra una frase que dice que “la construcción de la paz es asunto de la sociedad en su conjunto que requiere la participación de todos sin distinción” lo cual deja en evidencia la importancia que se le está dando a la sociedad civil en este proceso de paz
De igual manera, dentro de las reglas de funcionamiento del proceso se encuentra lo siguiente:
Para garantizar la más amplia participación posible, se establecerá un mecanismo de recepción de propuestas sobre los puntos de la agenda de ciudadanos y organizaciones, por medios físicos o electrónicos. De común acuerdo y en un tiempo determinado, la mesa podrá hacer consultas directas y recibir propuestas sobre dichos puntos, o delegar a un tercero la organización de espacios de participación.[3]   
Como es evidente, dentro del acuerdo general se establecen las bases y mecanismos para que la sociedad civil y sus organizaciones puedan participar activamente en el proceso de paz. También se evidencia la postura del gobierno y las FARC quienes comprenden que para que el proceso tenga éxito se necesita de la participación de la sociedad civil la cual, al final del proceso, será quien le de legitimidad a los acuerdos.[4]
Mecanismos de participación:
Para garantizar y facilitar la participación de la sociedad civil en el proceso de paz el Gobierno Nacional ha implementado una serie de mecanismos mediante los cuales tanto organizaciones como personas individuales pueden generar distintos tipos de propuestas. Actualmente, más de dos años después de haberse iniciado las negociaciones, se podría afirmar que estos mecanismos han sido bien recibidos por la sociedad civil y han sido importantes para la toma de decisiones; es por esto que  a continuación se describirán los distintos mecanismos de participación y se analizara como son usados actualmente.
Foros regionales y nacionales: La organización de las naciones unidas (ONU) y la Universidad Nacional de Colombia han realizado más de 15 foros a nivel regional y nacional para recopilar las propuestas que la sociedad civil pueda tener sobre los puntos que se están negociando en la Habana. A estos foros asisten personas de todas las regiones de Colombia y representantes de las diversas organizaciones de la sociedad civil y se busca generar propuestas que posteriormente son sistematizadas y llevadas directamente a la mesa de negociación.
Según Alejandro Vargas, coordinador del centro de pensamiento y seguimiento al proceso de paz de la Universidad Nacional de Colombia, al ser preguntado sobre el tema (Podcast No 15 sobre los procesos de paz en Externadoradio), el afirma que estos foros han sido el mecanismo más relevante para la recolección de propuestas. De igual manera el considera que en los foros se ha logrado obtener la representación más amplia posible de los distintos sectores de la sociedad civil, y además asegura que las propuestas si han sido tenidas en cuenta por la mesa de negociación y han sido bastante útiles en la construcción de acuerdos entre ambas partes[5].
Por último, es importante resaltar que a lo largo de los más de dos años que han durado las negociaciones se han realizado foros nacionales y regionales sobre 4 de los 6 puntos principales estipulados en la agenda. Hasta este momento se han realizado foros sobre los tres puntos en los que ya existe un acuerdo (desarrollo agrario, participación política y drogas ilícitas) y ya se han realizado foros sobre el punto que se está negociando actualmente que es el de víctimas. El  encuentro más reciente fue el foro nacional de victimas celebrado en Cali los días 3,4 y 5 de agosto de 2014.
Envío de propuestas por internet: Las organizaciones de la sociedad civil y los ciudadanos también tienen la posibilidad de enviar sus propuestas mediante internet; cualquier persona que considere que tiene un aporte importante para el proceso de paz puede hacerlo llegar mediante la página web habilitada. Por ejemplo, al revisar la página oficial habilitada por el gobierno (www.mesadeconversaciones.com.co), se puede evidencia que actualmente se han enviado más de 8100 propuestas mediante este medio, lo que evidencia el amplio uso que la sociedad civil le ha dado a este mecanismo.
También es importante resaltar que las delegaciones del gobierno nacional y de las FARC afirmaron en mayo de 2014 que todas las propuestas enviadas por este medio han sido recibidas, leídas y tomadas en cuenta por ellos[6]. De igual manera, a través de la misma página web por donde se envían las propuestas, se puede ver el número exacto de propuestas enviadas y se pueden ver cuántas de estas ya han sido leídas por la mesa de negociación. 
Viajes de delegaciones: Otro mecanismo de participación exigido por la mesa de negociación, y que ha sido de vital importancia a la hora de llegar a acuerdos sobre el tema de víctimas, es el viaje de distintas delegaciones a la Habana para que estas puedan discutir y proponer sus propuestas directamente con los representantes del gobierno y de las FARC. Hasta este momento han viajado 3 delegaciones de victimas diferentes, cada una compuesta por 12 personas  que se han visto afectadas por el conflicto.
Es importante destacar que dentro de la composición de las delegaciones se encuentran representantes de diversas organizaciones de la sociedad civil y que también se han incluido representantes de la iglesia católica.  Por ejemplo, revisando la información difundida por la Organización de las Naciones Unidas en Colombia, vemos que la última delegación que viajó a la Habana el primero de octubre de 2014 estaba conformada por 8 mujeres y 4 hombres víctimas de los diferentes actores del conflicto, es decir, las FARC, paramilitares y fuerza pública. Dentro de esta delegación se encontraban María Victoria Liu, líder de la Red Mariposas de Alas Nuevas, y Luis Fernando Arias Arias, presidente de la Organización Indígena de Colombia, quienes fueron en este caso representantes de las organizaciones de la sociedad civil. De igual manera, dentro de la delegación se encontraba el padre Darío Echeverry en representación de la iglesia católica.
Conclusión:
A lo largo del análisis realizado queda en evidencia la importancia que tiene la sociedad civil y sus organizaciones en el actual proceso de paz que vive Colombia. Tanto el gobierno nacional como las FARC-EP han entendido que la sociedad civil no debe ser un actor pasivo en este proceso y que las negociaciones no se deben reducir a simplemente acuerdos entre el gobierno y la insurgencia. Ambas partes han entendido que sin la ayuda de la sociedad civil muy posiblemente todo este proceso no tendría el éxito esperado y se demuestra que este es un actor fundamental en la consecución de la paz.

Bibliografía:
·         Acuerdo general para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera. Acuerdo firmado por el Gobierno de Colombia y las FARC-EP. https://www.mesadeconversaciones.com.co/sites/default/files/AcuerdoGeneralTerminacionConflicto.pdf

·         Boletín de prensa de las Naciones Unidas en Colombia sobre los foros nacionales de víctimas. http://nacionesunidas.org.co/blog/2014/08/05/foro-nacional-sobre-victimas/

·         Edelmiro Franco, 2012. “Diálogos de paz: una historia de frustraciones en Colombia”. Articulo web en: http://www.cronica.com.mx/notas/2012/694220.html

·         Jesús Antonio Bejarano, “El papel de la sociedad civil en el proceso de paz”. En Francisco Leal, Los laberintos de la guerra. Utopías e incertidumbres de la paz, Uniandes, Bogotá.

·         https://www.mesadeconversaciones.com.co/

·         Podcast No 15 Sobre los procesos de paz, en Externadoradio.





[1] Las otras negociaciones ocurrieron en los gobiernos de Virgilio Barco (1986-1990), César Gaviria (1990-1994) y Andrés Pastrana (1998-2002)
[2] Así lo afirma Jesús Antonio Bejarano en su artículo El papel de la sociedad civil en el proceso de paz. En Francisco Leal, “Los laberintos de la guerra. Utopías e incertidumbres de la paz”, Uniandes, Bogotá, p. 289.
[3] Regla de funcionamiento #6 dentro del acuerdo general.
[4] Se busca que al final del proceso se realice un referendo donde los colombianos decidan si aceptan o no los acuerdos pactados entre ambas partes.
[5] Tomado del Podcast No 15 Sobre los procesos de paz, en Externadoradio.
[6] Esta afirmación fue realizada el 16 de mayo de 2014 en un comunicado conjunto del gobierno y de las FARC. 

lunes, 27 de octubre de 2014

LA PARTICIPACIÓN DE LA SOCIEDAD CIVIL EN EL MEDIO AMBIENTE

Por: Tatiana Velandia Ardila

La globalización es posiblemente una de las causantes del cambio de las estructuras estatales y de las transformaciones en las políticas públicas de las naciones, pues las anteriores pueden ser causas de inseguridades y desigualdades. Entonces, no es de extrañarse, la aparición de nuevos movimientos y de nuevos actores que pretendan cambios en el panorama político. De ahí que surjan las organizaciones de la sociedad civil, las cuales fomentan acciones y plantean las soluciones que se crean pertinentes bajo un objetivo común. 

Aunque el término de  sociedad civil no es nuevo, es un concepto polisémico. Sigue siendo un tanto complejo a la hora de darle una definición única. De tal manera, una forma de  entender la sociedad civil y sus organizaciones, es como aquellas asociaciones voluntarias que se desenvuelven en dos dimensiones: la institucional, constituida por organizaciones sociales e instituciones no económicas ni políticas y fuera del gobierno, y la simbólica, haciendo referencia al las que promueven el desarrollo de  valores sociales como la tolerancia y el pluralismo ( Bobes, 2002:374).  De ahí que, uno de los tantos campos en los que hay presencia de la sociedad civil (SC), de sus movimientos (MOS) y sus organizaciones (OSC), es en la órbita medio ambiental. Pues este tema viene siendo inquietud hoy en día de las OSC y sus redes y prioridad de la nueva agenda  internacional.

Es cierto que el medio ambiente tiene amplias y variadas esferas, sin embargo  su concepto como un todo es necesario para establecer su relación con la SC y la participación que esta tiene en él. Por esta razón, es pertinente preguntarse ¿De qué  manera  la SC  tiene la oportunidad de participar en los planes, programas, políticas y legislaciones propias de una democracia y concernientes al medio ambiente?.
El derecho a la participación ciudadana en la esfera medio ambiental es cada vez más tenida en cuenta en el plano internacional, además de gozar del derecho a la información sobre el medio ambiente, gozan de soportes  que les permiten participar y transformar el espacio público incidiendo en las políticas respectivas a este ámbito, logrando así una representación y vocería a nivel internacional y regional.

Es bien sabido que el medio ambiente es y ha venido siendo objeto importante del sistema internacional así como la sociedad civil, la cual, según la página oficial del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), gracias a su esfuerzo y presión  en este tema,  contribuyó a la creación de este programa en la Conferencia de Estocolmo y el cual representa a las Naciones Unidas, igualmente, la SC también fue la promotora de convenciones multilaterales como la de Basilea, los convenios sobre  Biodiversidad  de Montreal y el Cambio Climático, entre otros. Incluso es fuertemente tenida en cuenta en el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), el cual a través de países donantes presta ayuda económica a muchos de los proyectos para la protección del medio ambiente y a tratados multilaterales: por ejemplo el Convenio de la Diversidad Biológica, el Cambio Climático y la Desertificación.  De ahí que: el 13% de la cartera del FMAM haya sido destinada para proyectos de las organizaciones de la sociedad civil; dentro de estos proyectos, el 3% fue dedicado a proyectos sobre la  degradación de tierras, el 14% al cambio climático, un 6% a las aguas internacionales, otro 6% a proyectos multisectoriales y un 71% a proyectos en pro de la biodiversidad ( Informe del FMAM en “el FMAM y las OCS: una alianza estratégica”).

De esta manera, la SC encuentra su primera oportunidad  para actuar a favor del medio ambiente teniendo acceso a la información. Varios convenios internacionales, como el Convenio Aarhus, en Europa, hacen fuerte énfasis en el derecho que tiene el público en acceder a la información  concerniente al medio ambiente,  de igual forma se observa en la modificación de la Directiva 90/313 del parlamento y el Consejo de la Unión Europea , la Directiva 2003/35 del 26 de mayo del 2003, que propone: que los estados velen por que “se informe al público, mediante avisos públicos u otros medios apropiados, …, sobre cualesquiera propuestas de planes o programas, o de modificación o revisión de los mismos, y por que la información pertinente sobre dichas propuestas se ponga a disposición del público, incluida entre otras cosas la información sobre el derecho a la participación en los procesos decisorios y en relación con la autoridad competente a la que se puedan presentar comentarios o formular preguntas”.

Así, no solo en Europa sino también en América Latina y el Caribe, donde se da la Declaración de Río, se muestra de forma expresa en el principio 10  el derecho que todas las personas, sean naturales o jurídicas, tienen de conocer información acerca de la situación de aguas, suelo, fauna, flora, aire, tierras, y especialmente sobre las  prácticas que se realicen en relación con lo anterior.  He ahí que muchos ojos estén puestos en los asuntos que se consideran ponen en riesgo la sostenibilidad de los países y de las regiones, pues las nuevas tecnologías han fortalecido los lazos de identificación entre las personas y así han logrado que la redes que se forman a partir de estos legitimen las nuevas movilizaciones de la sociedad civil, en las cuales se comienza a cuestionar la diferencia entre lo que concierne a lo íntimo y a lo público, y de esta manera el interés común se pluraliza y se vuelve sujeto de debate para la SC (Bobes:2002:382).

“El mejor modo de tratar las cuestiones ambientales es con la participación de todos los ciudadanos, en el nivel que corresponda. En el plano nacional, toda persona deberá tener acceso adecuado a la información sobre el medio ambiente de que dispongan las autoridades públicas, incluida la información sobre los materiales y las actividades que encierran peligro en sus comunidades, así como la oportunidad de participar en los procesos de adopción de decisiones….”
            (Principio 10, Declaración de Río sobre medio ambiente y el desarrollo)


No obstante, el derecho a la información no es el único elemento que legitima la actuación de la sociedad civil. En muchos países con democracias participativas activas, el gobierno no es el único encargado de las responsabilidades vinculadas al medio ambiente, si no que muchas tareas se delegan actualmente a organizaciones no gubernamentales y sin ánimo de lucro.  De ahí que, bajo el seno de una democracia se garantice el derecho a los ciudadanos y a la sociedad civil y sus organizaciones a participar en procesos pertinentes a formular políticas y normas relacionadas estrechamente con el medio ambiente, mediante la participación en los consejos nacionales y regionales, también a través de negociaciones y discusiones en foros internacionales entre otros. Asimismo, las OSC adquieren oportunidades para participar de forma política, en casos de consultas populares, exposición de consideraciones a los proyectos en proceso que comprometan al medio ambiente o incluso participación de la sociedad civil mediante mecanismos formales como el Cabildo Abierto. A manera de ejemplo, en Colombia, cuando tenía lugar la Asamblea Constituyente del 91, se fijaron mesas destinadas a recibir recomendaciones de representantes de las OSC, entre estas algunas destinadas al tema medio ambiental, para que fueran  incluidas en los nuevos artículos de la Constitución. (Rodríguez:2014:140)

Recapitulando el párrafo anterior, las OSC tienen  además del derecho a participar en la política, el derecho de participación en decisiones de corte administrativo, pues cualquier OSC como cualquier individuo, pueden acudir a audiencias públicas que estén encaminadas a valorar impactos ambientales. Además de esto, las consultas hechas a minorías étnicas representan ahora mayor importancia en la toma de decisiones administrativas correspondientes al desarrollo sostenible y a la preservación  de la biodiversidad.  Incluso, la SC está presente en los temas correspondientes a la administración de territorios que tienen un valor ecológico significante, donde se otorgan derechos y deberes a comunidades indígenas o incluso a organizaciones no gubernamentales, para que se conserven  ciertos territorios bajo su administración. Casos internacionales a destacar están en Bolivia, el parque nacional Noel Kempf y la reserva Tarija; el parque nacional Blue y John Crow Mountains, en Jamaica y, la reserva natural del bosque de Mbaracayú en Paraguay, en donde son fundaciones u organizaciones sin ánimo de lucro que  tanto parcial como totalmente administran el territorio (Rodríguez:2014:142).

La SC también tiene derechos en materia judicial, es decir existen herramientas jurídicas que los ciudadanos o las OSC pueden implementar para defender el medio ambiente , todo mediante acción pública. Tales son, acciones de tutela, cuando el problema ambiental está violando adicionalmente un derecho fundamental, acciones por daño ambiental, las cuales obligan al estado a reparar algún bien o recurso que fue perjudicado o acciones de cumplimiento para obligar al estado a reaccionar y actuar frente algún inconveniente.  En Colombia por ejemplo, el derecho a un medio ambiente sano es un derecho colectivo, y su correspondiente defensa es el recurso de acción popular, no obstante, la corte constitucional  comunicó que también se puede hacer uso de tutela cuando se viole el derecho a la salud, a la vida y a la integridad. (Sentencia No. T-444/93; corte constitucional) de ahí que varias tutelas hallan sido falladas a favor de los defensores del medio ambiente.

Por último, no hay que olvidar además que de manera complementaria, la SC, las OSC y los MSC tienen el derecho a las acciones cívicas como la de protestar pacíficamente, pues en una democracia, se debe permitir la libertad de expresión y de reclamo público frente a los abusos del estado. De esta manera, la SC no siempre buscará cambiar el entorno público con acciones políticas o administrativas, sino también simbólicas, fomentando valores en la cultura ciudadana, tal como se mencionó en párrafos anteriores.

Para concluir, es claro que se evidencia como  la SC y las OSC tienen un papel definido en la comunidad internacional y regional cuando se trata de la protección del medio ambiente, bien sea frente al cambio climático, la desertificación, la contaminación del agua, recursos genéticos y energéticos, entre otros. Son muchos los convenios y acuerdos multilaterales, los que proporcionan un escenario para la libre actuación de la SC, principalmente otorgándole el derecho a la información y participación. Adicional a esto, los países en donde rige una democracia participativa activa, la SC encuentra la oportunidad de intervenir recurriendo a los mecanismos de acceso que les otorgan derechos para proteger el medio ambiente, logrando así una contribución y cooperación tanto simbólica como administrativa, política y judicial  en el terreno medio ambiental.



REFERENCIAS


·         NAVARRO Nicolás;(2001); “Sociedad civil y medio ambiente en Europa”; Universidad de las Palmas de Gran Canaria; pag 33-98

·         BOBBES, Velia (2002); Movimientos sociales y la sociedad civil: una mirada desde América Latina”; Estudios sociológicos; México; recurso electrónico disponible en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=59805904

·         RODRIGUEZ Manuel;2014;Bogotá Colombia; “La participación y sus mecanismos”; Capítulo 9; PDF; Tomado el 25/10/14; disponible en: http://www.manuelrodriguezbecerra.com/bajar/gestion/capitulo9.pdf

·         TOCA Claudia, “Las organizaciones de la sociedad civil, Retos y posibilidades”; Editorial académica Española.

·         Fondo para el medio ambiente mundial; “El FMAM y las organizaciones de la sociedad civil: una alianza estratégica”; tomado el: 24/10/14; disponible en: http://www.thegef.org/gef/sites/thegef.org/files/publication/Spanish-%20CSO_WEB.pdf

·         CEPAL,  Naciones Unidas (octubre 2013); “Acceso a la información, participación y justicia en temas ambientales en América Latina y el Caribe: situación actual, perspectivas y ejemplos de buenas prácticas”; tomado el 25/10/14; disponible en: http://www.cepal.org/publicaciones/xml/9/51389/Accesoalainformacion.pdf

·         Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente;  tomado el 25/10/14; disponible en: http://www.pnuma.org/sociedad_civil/acerca.php

·         Organización de las naciones unidas, departamento de asuntos económicos y sociales; División de desarrollo sostenible; “Declaración de Rio sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo”; tomado el: 25/10/14; disponible en: http://www.un.org/spanish/esa/sustdev/agenda21/riodeclaration.htm


·         LEON Alfonso, PALMA Israel; 2010; México ; “sociedad civil y medio ambiente, la defensa global y local de ecomunidades en torno a la defensa del agua”; pág 107-128.

miércoles, 15 de octubre de 2014

La Sociedad Civil y la democracia participativa

Por Vincent Nagot


Democracia y sociedad civil son dos palabras que hoy  hacen parte del léxico común pero cuyo el sentido es más difícil de entender. La razón es que han evolucionado con el tiempo.  Así, el liberal inglés Locke definía la sociedad civil haciendo parte del doble contrato que tiene la sociedad para formarse y unirse contra un estado despótico. Hoy, la sociedad civil se sitúa entre el estado y el mercado, en un tercer espacio que reúne un conjunto heterogéneo de actores sociales que actúan en el espacio público para el bien común. Gellner la define como “un set de diversas organizaciones no gubernamentales lo suficientemente fuerte como para contrarrestar al estado y que, sin impedirle al estado que cumpla su rol de garantizar la paz y arbitrar entre los principales intereses, pueda, de todas maneras, impedirle dominar y atomizar el resto de la sociedad” (Gellner 1994).
Esta sociedad civil es institucionalizada gracias a leyes, derechos, normas y actores de varios tipos. La democracia se puede definir como un régimen político que requiere elecciones y la existencia de alternativas creíbles al poder y garantías a la libre opinión, expresión y asociación. 
Hoy la democracia debe hacer frente a una serie de desafíos para mantenerse como un tipo de régimen viable aunque se eleva más y más críticas al sistema. Los gobiernos son afectados por unas crisis de legitimidad, de eficiente y crece una falta de confianza en la política.  También aparece una aspiración de los ciudadanos para participar en la vida política de otra manera. No solo con abstención.
¿Qué relación tienen la democracia y la sociedad civil? ¿Cómo la sociedad civil puede ser una necesidad por la adaptación de la democracia?
Primero vamos a ver la relación de interdependencia que tienen la democracia y la sociedad civil antes de ver por qué y cómo se puede hacer le evolución de la democracia?
I-
La sociedad civil ha estado imaginada como una manera de protegerse de los abusos del Estado, el mismo hecho para proteger los individuos de sus similares en un estado de “guerra de todo contra todo” (Hobbes). La diversidad de los intereses representados en la sociedad civil permite defender una pluralidad de opinión exprimidos gracias a medios de comunicación y acciones. Eso permite la organización de minoridades para evitar que sean oprimidas por la mayoridad. Así la sociedad civil ofrece una pluralidad necesaria a la democracia y desarrolla en el mismo tiempo una oposición pacífica a las políticas públicas y al poder establecido. Las organizaciones de la sociedad civil pueden controlar el poder y denunciar  prácticas que amenazan la democracia como por ejemplo la corrupción o las violaciones de derechos humanos.
Al mismo tiempo, la democracia es una necesidad para la armonía de la sociedad civil. La democracia permite garantizar derechos de las organizaciones de la sociedad civil. Un régimen autoritario puede establecer muchas dificultades para impedir el desarrollo de la sociedad civil y de sus organizaciones. Marieclaire Acosta Urquidi pone en evidencia muchas de esos obstáculos que superan la represión. Primero por impedimentos jurídicos que pueden ser en la formación y el registro de las organizaciones, en limitaciones en el derecho de reunirse, en restricciones al acceso a las tecnologías de la información y de comunicación o de restricciones a recursos. Segundo por una falta de protección a las personas de estas organización con una incapacitad a protegerle contra la violencia y una impunidad de los ataques. Finalmente Urquidi habla de “Los ataques a la libertad de expresión y de incidencia por medio de la limitación o censura, la aplicación arbitraria de leyes sobre difamación, la aplicación de penas desmedidas a los disidentes […]” Así una democracia desarrollada con un estado de derecho es una necesidad por el buen funcionamiento de la sociedad civil y recíprocamente.
II-
Hoy en día el sistema democrático debe enfrentar muchos cuestionamientos sobre sus debilidades.  Elecciones libres representan la democracia. Pero no son suficientes y a pesar de que son representativas no dan el derecho a los elegidos de hacer todo lo que quieren, además que sus legitimidad es afectada por la abstención. El problema principal que tienen actualmente las elecciones es que transformaron la política en un marketing político donde los políticos se vendan con discursos los más comunes. Como le explica Michel Venne, el poder se traduce en voto lo que hace que cada política debe ser aprobada por el “apoyo de las masas”. Por eso la política actual favorece “la cuantidad a la cualidad” y “la popularidad a la verdad”.  El sistema de representación no permite de tomar en cuenta todos los intereses y las evoluciones rápidos del mundo contemporáneo (tecnológicas, económicas, demográficas etc.) complican el trabajo de los políticos que no tienen la capacitad de entender cada particularidad. Las crisis económicas han demostrado la incapacidad de los gobiernos a resolverlos.  María Gabriela Córdova Rivera  subraya otros procesos que plantean problemas en América Latina, entre otros “la pérdida de hegemonía de los bloques otrora dominantes, el vaciamiento de las organizaciones políticas tradicionales […] y una pérdida de confianza en la institucionalidad democrática tradicional”.
¿Cómo la sociedad civil puede jugar el papel de dinamización de la sociedad? Es la pregunta de numerosos sociólogos que han analizados la despolitización de la sociedad en América Latina como una consecuencia de las políticas neo-liberales de los noventas. “La insuficiencia de la forma de integración social conformada a partir de las reformas estructurales de matriz neoliberal se ha hecho evidente.” escribe María Gabriela Córdova Rivera. Hay una necesitad de “re-politización del espacio público y [de]  la redefinición del papel que las sociedades y sus organizaciones pueden jugar en este nuevo escenario”. Según Oxhorn (1995) las organizaciones de la sociedad civil “han cumplido un rol fundamental en el desmantelamiento de los regímenes autoritarios” pero actúan más en un “rol de consolidación de la democracia que en el rol de los procesos de transiciones democráticos”. Hoy si las instituciones democráticas son establecidas, quedan lejos de los miembros de las sociedades (Pearce 1997). La participación ciudadana parece inevitable como respuesta a estos problemas y a las evoluciones mundiales. Así se trata de saber por cualquier canales de participación se puede reforzar la democracia. El modelo de la democracia participativa puede ser una solución para adaptar la democracia. Las relaciones de la sociedad civil y del Estado, que estaban en conflicto y con tensiones, deben considerar una colaboración eficiente para permitir que los ciudadanos se sientan realmente implicados en las políticas. Eso necesita que los ciudadanos tienen la capacitad de hacer parte o de dar sus opiniones sobre las decisiones políticas. El dudo en la participación de los ciudadanos debe ser reducida por un trabajo en profundo de las organizaciones de la sociedad civil con la educación y la promoción  al debate público, a la participación política y a la crítica. Eso pasa también por el desarrollo de los valores democráticas (tolerancia, compromiso, respeto…)  con sus acomodación y la práctica para que sean completamente integradas.   
Conclusión
Hoy las democracias enfrentan muchas evoluciones y especialmente una demanda más importante de participación de los ciudadanos. Las organizaciones de la sociedad civil son más y más numerosas y este proceso acelerado por las nuevas tecnologías aumenta su poder. Hay una necesidad de integración de las organizaciones de la sociedad civil en el proceso de decisión pública para legitimar y mejorar las políticas públicas. También estas organizaciones deben jugar un rol en la formación de los ciudadanos para permitir una democracia participativa que sea real.

Referencias:
Antonio Elizalde, Gonzalo Delamaza y María Gabriela Córdova Rivera, « Sociedad Civil y democracia en América Latina: desafíos de participación y representación »,Polis [En línea], 36 | 2013, Puesto en línea el 15 diciembre 2013 URL : http://polis.revues.org/9381
Mariaeclaire Acosta Urquidi, 2013 «  La emergencia de la sociedad civil como actor político de alcance mundial : amenazas y desafíos » en Revista Mexicana de Político Exterior 98, mayo-agosto. México .pp. 151-16
Democracia, sociedad civil y ciudadanía: tres conceptos que definen el marco de la participación, Jorge A . Narro.
Cohen, Jean: Civil Society and Political Theory. 1994.