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martes, 11 de septiembre de 2012

Las ONG no son ángeles blancos ni negros



Margarita Marín
(Publicado 11/09/2012)

Carlos Teijo García, al comenzar el siglo XXI, anotaba que “la etiqueta de ONG ha conocido un éxito social tan clamoroso que, en la actualidad, resulta difícil saber a qué hace referencia“ (Teijo, 2002, 175). En verdad, casi que cualquier entidad sin ánimo de lucro prácticamente se convierte en una organización no gubernamental. Bien, lo que no es gubernamental y no es empresa privada, es organización de la sociedad civil. De ahí hay un trecho para que se convierta en un espacio en posibilite meditar, comentar y negociar.

Lo cierto es que las organizaciones de la sociedad civil posibilitan otras miradas, nuevas alternativas y, si bien hay heterogeneidad en el agente también hay una diversidad nominal. Incluso, los estudiosos usan varios términos bajo el mismo concepto. Precisamente, esas nuevas miradas posibilitan relaciones de cooperación y complementación con el Estado sin ignorar las de confrontación ni las de cooptación. Las segundas suelen ocupar mayor espacio en los medios de comunicación, pues crean noticia, pero las primeras pasan de largo a pesar de ser positivas y constructivas. Estas, suelen incrementarse a medida que toma fuerza la contracción del Estado, dada la ideología imperante.

De esta manera, para las ONG se abren las posibilidades de impacto y de aumentar el alcance de su accionar, pues hay más alternativas de recursos (subvenciones). Podría decirse incluso que hay mayor control pues desde los Estados-Nacionales y desde la banca multilateral se empiezan a atraer a las ONG más exitosas, para gestionar proyectos que uno y otro consideran vitales de emprender en los diferentes territorios. Y si bien estas se identifican como organizaciones de desarrollo, humanitarias, de derechos humanos y ambientales, los Estados-Nacionales, los organismos intergubernamentales y la banca multilateral (Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, etc.), a través de la cooperación internacional, logran transformaciones. Las ONG empiezan a competir por los recursos y presentan proyectos más que por sus propios intereses[1], según la oferta de recursos.

Aun así, no puede considerarse que las ONG son ángeles blancos porque cooperan con los Estados-Nacionales o con la banca multilateral. Tampoco, puede hablarse de ángeles negros porque algunas se centran en la resolución de problemas globales, entran en conflicto con los gobiernos y con algunas empresas en aras de contribuir en la reconstrucción social.

Ello no solo es para el ámbito nacional sino que también aplica en lo global. En este orden de ideas, pueden anotarse incidencias en la política internacional y en el ordenamiento jurídico internacional. Sobre este último, vale resaltar dos aspectos fundamentales: uno sobre “el papel que estas organizaciones tienen en los procesos que da lugar al nacimiento de normas internacionales y, el segundo, a las fórmulas a través de las cuales las ONG contribuyen a asegurar el cumplimiento y, por tanto, el funcionamiento efectivo de esas normas” (Teijo, 2002, 214). A más de las incidencias en asuntos glocales que interesan a las poblaciones y a los tomadores de decisión.

En concreto, las ONG pueden ser promotoras (hacen advocacy) de los principios que las orientan o son gestoras (desarrollan proyectos). En uno o en otro caso, son acciones que se abordan tanto en el ámbito nacional como en el internacional, ello depende del alcance que tenga la organización. En cualquier caso, la gama de grises es más amplia que la posibilidad de estar en un extremo u otro del color.


Bibliografía

Teijo, Carlos (2002) “Redes transnacionales de participación ciudadana y ONG: alcance y sentido de la sociedad civil internacional”, en Revilla Marisa, Las ONG y la Política, España, Istmo, pp.172-247.


[1] Pueden corresponder a lo que se consideran sus roles; que puede ser: democratizar el desarrollo, promover la movilización social, prestar servicios, ayudar a reducir la pobreza, mejorar las condiciones ambientales, entre otras.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Movilización para incrementar la incidencia


Margarita Marín
(04/09/2012)

Cuando una colectividad actúa sistemáticamente en la búsqueda de un cambio o para resistirse a él, en el medio en el que se encuentra, sin duda se está en presencia de un movimiento social. No obstante, para que tenga éxito una empresa como estas se requiere emprender una estrategia de movilización social que implica la utilización de las tecnologías de la información y las comunicaciones. Más allá de las herramientas, se busca movilizar voluntades y deseos entorno a proyectos de desarrollo que de suyo involucran una posición política. Ello requiere prever: organización, intereses, recursos, oportunidades y establecer estrategias de acción (Puricelli, 2005).
Bien, si se analiza desde esta perspectiva a los movimientos sociales, el abordaje será desde la teoría de la movilización de recursos que es todo un paradigma en términos de acción colectiva entre grupos con intereses diferentes. Todas y cada una de las variables posibilita acercamientos para entender los movimientos sociales pero en tanto que los recursos están direccionados a lo cuantitativo, deja de lado lo cualitativo.
Es por esto que hay autores que prefieren referirse a las estrategias de advocacy aun cuando en Colombia se ha popularizado el término lobby. Las estrategias de abogar o defender (las primeras) son más amplias. De hecho, implican (la segunda) la de cabildeo. Se puede abogar mediante diferentes repertorios y dirigidos a públicos distintos. En otras palabras, desde la sociedad civil se ejerce influencia con diferentes tácticas y ellas dependen del contexto y del tema. De hecho Keck y Sikkink (2000) anotan que las redes de defensa han descubierto maneras creativas para abordar demandas, que precisamente no son nuevas. Son eso: creativas.
Aquella táctica de ubicar acciones o historias que den un sentido y presentar la información compleja de manera sencilla; es decir, llegar en el lenguaje preciso a los diferentes públicos es parte de la movilización de recursos que tiene que ver con las formas organizativas, los objetivos, los discursos, las tácticas (según espacio y tiempo), los repertorios y por supuesto los recursos económicos. Sin duda, otro enfoque en el análisis de la movilización de recursos. Un análisis de la acción colectiva “en términos de la lógica de la interacción estratégica y de los cálculos costo-beneficio” (Cohen y Arato, 2000, 561).
En esos términos, anota Tilly (Cohen y Arato, 2000, 563), la sociedad civil (diferenciada del Estado y de la economía), aparece como un espacio para la acción colectiva. Es decir, la sociedad civil posibilita un mejor entendimiento de los movimientos modernos porque la reconformación de las solidaridades, en el largo plazo, posibilita o abre espacio para un cambio estructural. La presión y la tensión, constituyen tácticas del pasado. De hecho, Keck y Sikkink (2000) muestran que hoy la acción colectiva no es sinónimo de masas. Muchas veces, un litigio en las cortes puede ocasionar más impacto mediático y resultados en términos de incidencia que repertorios masivos. Aun así la calle sigue siendo un espacio público para llamar la atención para la indignación. Dos casos ilustran esta discusión: en el ámbito local, la Ley General Forestal y su declaratoria de inexequibilidad y en el ámbito internacional el frenazo al Acuerdo Multilateral de Inversiones. Un poco más reciente, el M-15, donde las solidaridades están en juego, pero este principio no es compartido.       
     

Bibliografía

Cohen y Arato, 2000, “Sociedad civil y teoría política”, Fondo de Cultura Económica, México.
Keck y Sikkink, 2000, “Activistas sin fronteras”, Fondo de Cultura Económica, México.
Puricelli, Sonia, 2005. “La teoría de la movilización de recursos en América Latina”, en Theomai, Universidad de Zacatecas, México.

lunes, 27 de agosto de 2012

Sociedad Civil Global como un agente en la globalización



Margarita Marín
(Publicación 27 de agosto de 2012)

La dicotomía Estado-Sociedad Civil fue universal en el siglo XIX y aun cuando prácticamente se desvaneció a lo largo del siglo XX, sí puede mencionarse una reactivación del término pero reconceptualizado.

En el siglo pasado, la sociedad civil fue referencia inexcusable basada en la autoorganización, en la reconstrucción de vínculos sociales al margen del Estado autoritario y en la apelación a una esfera pública independiente, no mediatizada aunque presente la prensa escrita y audiovisual. Sus éxitos pueden evidenciarse en varios países de Europa del Este (ver casos como Polonia, Hungría) y más tarde en Latinoamérica, en países como Argentina, Chile, México. Ya en los últimos años del siglo, se podía observar que las organizaciones relevantes de la sociedad civil eran globales por definición. Esto es cierto, especialmente, “en el caso de las organizaciones dedicadas al respeto de los parámetros básicos de la sociedad civil, como por ejemplo los derechos humanos” (Arato, 1996, 17).

Temas como este o como el medio ambiente, la seguridad alimentaria, el comercio justo, entre otros, muestran que la tradición es larga, pero que simplemente pocos estudios se adelantaban al respecto. Basta mirar casos puntuales como la Sociedad Antiesclavista Británica y Extranjera, entre otras iniciativas civiles que han desarrollado actividades en todo el mundo y han perfeccionado “una política exterior desde abajo” (Roth, 2003, 255). De hecho, se dice que las organizaciones no gubernamentales fueron los agentes más vigorosos en la arena internacional, pero también están las iglesias y no puede dejarse de lado la influencia de las fundaciones (ver Bill & Melinda Gates Fundation) que logran influencias en las políticas sanitarias en países como la India y en enfermedades como el Sida y la tuberculosis. Más allá de los Estados y de los mismos organismos intergubernamentales, los diferentes componentes de la sociedad civil interactúan con los Estados y con los organismos intergubernamentales sea de manera confrontacional, cooperativa, complementaria y hasta cooptada. No solo con ellos, también con otros actores como las multinacionales con temas como la responsabilidad social sea como outsiders o como insiders. Además, entre ellos mismos también hay sinergias y complementariedades que enriquecen las dinámicas en la escena internacional.

Aun así los actores no estatales de la sociedad civil dependen de los grupos de base y de allí su fortaleza en términos de “su capacidad de anticipar, intelectualizar y converger en una nueva estrategia reformista radical, evolucionista y dualista para la transformación” (Arato, 1996, 6). Y en esa tarea, las organizaciones intergubernamentales se convierten más que en los espacios a conquistar, en cajas de resonancia para sus demandas, y muchas veces a través de ellas, se conquistan públicos para lograr el efecto bumerang y con él alcanzar las transformaciones objeto de la autoorganización que las originó.

Hay quienes anotan que una de las dificultades ante un multilateralismo complejo (gobierno global característico del mundo de hoy) es que “los grupos de la sociedad civil se vuelven agresivos al intentar ejercer influencia sobre el gobierno global” (O´Brien, 2003, 303). No obstante, y para ser justos, en la sociedad civil global hay tanto como hay en la humanidad: ¡hay de todo como en botica!, pero ello no invalida esfuerzos ni destaca acciones que puedan ser nocivas para la gente que la integra. La mayoría de las acciones del individuo son hoy, en el siglo XXI, intermésticas, luego, las acciones colectivas también lo serán. Un efecto de la glocalización que poco a poco se va comprendiendo en la disciplina de las relaciones internacionales y que la sociedad civil global ha sabido manejar con la utilización de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones.

Bibliografía

Arato, Andrew, 1996. “Emergencia, declive y reconstrucción del concepto de sociedad civil. Pautas para análisis futuros”, en Isegoria, No. 13, pp. 5-17.
O´Brien, Robert, 2003. “Los organismos económicos internacionales y la sociedad civil global”, en Vidal Beneyto, José, Hacia una sociedad civil global, pp. 297- 320.
Roth Ronald, 2003. “Las ONG y las políticas internacionales”, en Vidal Beneyto, José, Hacia una sociedad civil global, pp. 245, 295.

miércoles, 22 de agosto de 2012

Acción colectiva y movimientos: un resumen en un film


Margarita Marín

(Publicado: 22 de agosto de 2012)

Quienes sean amantes del arte cinematográfico seguramente habrán aprovechado este largo fin de semana festivo para disfrutar “La fuente de las mujeres” (La source des femmes). Un hermoso film de Radu Mihaileanu. Protagonizada por Leïla Bekhti y Hafsia Herzi.

Una historia que se desarrolla en algún lugar entre el norte de África y Oriente Medio donde, por tradición, las mujeres deben ir a traer el agua a una fuente que queda en lo alto de una montaña. Las condiciones ambientales no son las mejores. Un ardiente sol típico de la región y un árido suelo pedregoso hace que la tarea sea bastante difícil. Sin agua, los niños se enferman y mueren, pero la cultura y la religión hacen que la tradición permanezca. No obstante, un día mientras las mujeres toman un baño, Leila, una joven casada, propone al resto de mujeres una huelga de amor: nada de sexo hasta que los hombres colaboren en el traslado del agua e incentiva que se busque que el agua sea canalizada hasta la aldea.

Hasta allí, una historia que puede replicarse en muchos pueblos del tercer mundo, e incluso en algunas pequeñas ciudades de países de desarrollo medio. Una historia que muestra el proceso de emancipación femenina, describiendo cómo el grupo se concientiza de los problemas que acarrea una situación y de las capacidades que pueden ser desarrolladas aún con pocos medios. Sin duda, hay una identidad colectiva, característica de los nuevos movimientos sociales (la de género) y, a partir de allí se motiva la participación y la movilización. Ellas, las mujeres, que adelantan todas las actividades del hogar, también deben ir a traer el agua mientras los hombres toman te y descansan bajo la sombra. Son sus hijos los que mueren por las enfermedades que causa el no contar con agua potable y, para compensarlo, simplemente deben parir más hijos.

Durante el baño, cuando las mujeres están juntas y hablan de sus problemas se concreta lo que Laraña (Delgado, 2007, 46) llama “la capacidad de reflexividad” y una vez lograda, se orientan hacia el cambio social. Entonces, desarrollan una serie de repertorios como “la huelga de amor” que como indica Charles Tilly (Cohen & Arato, 2002, 566) supone costos y trae beneficios en forma de bienes colectivos. Costos que son sugeridos en el film y que afortunadamente no se ven, pero esa es parte de la magia del cine. El observador sabe que se suceden, pero los sonidos los hacen más que evidentes y las sombras ocultan oscuridades como la violación y otros atropellos. También hay repertorios creativos, como la construcción del pozo seco o fuente de espinas y la presentación que se hace ante los turistas e incluso la de la plaza del pueblo, donde los hombres intentan ser el centro de atención, pero son sorprendidos por la creatividad de las mujeres que logran incluso movilizar a los jóvenes y engañar a los facinerosos que son contratados por los hombres para que las secuestren.

Más allá de las acciones colectivas que visibilizan la situación, recurren a los estrados judiciales para solicitar el servicio de canalización del agua. Se litiga para que el Estado provea de agua a la aldea. El rumor juega su propio rol en la circulación de la información. Hay cabildeo (lobby), con los influyentes: los periodistas, para que se informe lo que sucede y, con los religiosos, evidenciando el juego político que hay por debajo de la mesa. El lobby evidencia la inclusión en la discusión. No todas las acciones logran los impactos esperados, pero el que puede ser el más largo, logra el efecto. El Estado ordena la canalización del agua para la aldea, y los hombres no tuvieron más remedio que acompañar el proceso.

A lo largo del film, el espectador puede detectar esa imbricación natural entre acción colectiva y movimientos sociales que no siempre es para obtener apoyo ni poder político, simplemente se busca convencer a otros de la justicia de una causa. En otras palabras, del beneficio colectivo que se logra con un cambio, en el caso del film; pero en el mundo de la vida, para usar los términos de Habermas, puede ser lo positivo de mantener una situación. Lo importante es la democratización de los valores, normas e instituciones.  

Bibliografía

Delgado Ricardo, 2007. “Los marcos de la acción colectiva y sus implicaciones culturales en la construcción de ciudadanía”, en Universitas Humanística, No. 64, julio-diciembre, pp. 41-66.

Cohen Jean y Andrew Arato, 2002, “Los movimientos sociales y la sociedad civil”, en Sociedad Civil y Teoría Política, Fondo de Cultura Económica, México, 556-635.

martes, 14 de agosto de 2012

Las Redes Transnacionales de Defensa


Por Margarita Marín
(Publicado 14/08/2012)

Un acercamiento a las redes transnacionales nos lleva a preguntarnos también por las protestas colectivas, en términos sociológicos y por las campañas, en términos comunicativos. Las primeras, según Archila Neira, no son otra cosa que acciones que expresan demandas o presionan soluciones del Estado –en sus diversos niveles–, de entidades privadas –nacionales y multinacionales– o de individuos. Las segundas, son repertorios que usan activistas y suelen ser estudiadas por sus resultados. Tras una y otra hay una organización. Ciertamente, ésta está “caracterizada por modelos de comunicación e intercambio voluntario, recíproco y horizontal” (Keck y Sikkink, 2000, 26). Es decir, lo que las señoras Keck y Sikkink llaman redes transnacionales de defensa.

Se auto-organizan y así se articula con otros componentes de la sociedad civil (por ejemplo organizaciones no gubernamentales de investigación y defensa, comunidades epistémicas, gremios, corporaciones, asociaciones, entre otros), pero también se abren a otros agentes como las organizaciones intergubernamentales (regionales e internacionales) e incluso funcionarios del ejecutivo y del legislativo. Todo depende del caso y del contexto. En palabras de Watts, estamos hablando de redes como “conducto para la propagación de la información o el ejercicio de la influencia”; de donde se desprende que la robustez de la red misma es un asunto preponderante, mucho más cuando “los grupos de las redes crean categorías o estructuras dentro de las cuales generan y organizan la información que sirve de base para sus campañas” (Keck y Sikkink, 2000, 28).

Como quiera que sea, los agentes que integran la red comparten un discurso y están ligados por valores y principios, más que por intereses. Los estudios muestran que moldean la política y buscan cambios institucionales, para ello crean nuevas categorías de análisis e incluso nuevos asuntos y ejercen presión en directa en los Estados o indirectas, a través de organizaciones intergubernamentales. El llamado efecto bumerang que posibilita amplificar las demandas de los grupos nacionales. Es la estrategia que varias redes utilizan en temas como derechos humanos, medio ambiente, trabajo infantil, entre otros temas.

Con todo esto lo que cabe resaltar es que las redes tienen una larga historia. Desde las sufragistas que trabajaban en red por el voto femenino en Gran Bretaña, y que se extendieron a Asia y al medio oriente (trabajo que se desarrolló desde el siglo XIX y que en muchos casos solo se consolidó hasta finales del siglo XX), la protesta contra Salman Rushdie que comenzó con la manifestación de febrero de 1989 en Islamabad y que tuvo eco, al mes siguiente, en diez países dispersos (Estados Unidos, la Gran Bretaña, Turquía, Holanda, Pakistán, entre otros)[1], la batalla por Seatle para algunos marca un hito como también lo fue la oposición que se adelantó en varios países del mundo a los fundamentos y efectos del Acuerdo Multilateral de Inversiones, más recientemente podría incluso nombrarse a los indignados europeos y a quienes decidieron ocupar Wall Street.

Estos y otros ejemplos le permitieron a Keck y Sikkink señalar cuatro tácticas que posibilitan que las redes logren las influencias que transforman a la sociedad, las instituciones y los individuos. Política de Información, política simbólica, búsqueda de influencias y responsabilización. Las redes son tan estratégicas que no necesariamente son sinónimo de actuaciones masivas (acciones colectivas), lo que sucede es que en muchos casos se recurre a los medios masivos y para ellos re-editores sociales y masas se convierten en noticia y se registra con mayor facilidad. Lo importante es ver juego de tácticas y estrategias, por ello el eje es la negociación y la información resulta pivotal.

Bibliografía

Blom Amélie Blom, 2003. “Resdes Internacionales de protesta”, en Vidal Beneyto José, Hacia una sociedad civil global, Taurus, España, p. 321-345.

Keck y Sikkink, 2000. Activistas sin frontera, siglo veintiuno editores, México.

Watts, Duncan, 2006. “La era de la conectividad”, en: Seis grados de separación. La ciencia de las redes en la era del acceso, Paidós: Barcelona, Buenos Aires, México, p.50.


[1] Ampliar en Blom Amélie Blom, 2003. “Resdes Internacionales de protesta”, en Vidal Beneyto José, Hacia una sociedad civil global, Taurus, España, p. 321-345.

martes, 7 de agosto de 2012

De la sociedad civil a la sociedad civil global


Es común encontrar textos que se refieran a la sociedad civil como contrapuesta al Estado. De hecho, en los distintos repertorios que utiliza confronta al Estado (en todos sus niveles), también, cada vez más, a los diferentes componentes del mercado (sean empresas nacionales y multinacionales). La realidad es que los principales activos de la sociedad civil son la diversidad y la amplitud al interior de sus componentes. Siempre se encontraran grupos (componentes) que estarán en las diferentes aristas de un asunto.

Lo curioso es que desde los griegos (Platón, Aristóteles), importantes autores (más recientemente Habermas, Cohen & Arato, Keane, Kaldor, Anheier) se han referido a ella y sin embargo la pregunta recurrente sigue siendo ¿qué es la sociedad civil? Bueno, de manera rápida se puede anotar que es un concepto polisémico y operativo. La noción tiene una connotación polémica. Muchas veces funciona nombrando todo sin precisar nada, justamente por eso es operativo. Más allá de eso, es un espacio independiente, sin ánimo de lucro y voluntario. Naidoo y Tandon sostienen que es un medio para defender intereses en la vida pública y para promover el bien público. Lo cierto es que hay tantas definiciones como teóricos que se acerquen a este agente social y político, pero en este documento nos referiremos a dos que sin duda están interconectadas y dejan entrever el resurgimiento del término desde finales del siglo XX. Me refiero a las definiciones de Mary Kaldor y de Naidoo y Tandon. La primera la considera como “un proceso a través del cual los individuos negocian, debaten luchan o llegan a acuerdos entre sí y con los centros de autoridad económica y política” (Kaldor, 2009, 44). La segunda habla de una “red de asociaciones autónomas que los ciudadanos portadores de derechos y cargados de responsabilidades crean voluntariamente para ocuparse de los problemas compartidos, presentar sus intereses comunes y promover sus aspiraciones colectivas” (Keane, 2008).

En este orden de ideas, se destaca el proceso y la negociación de un lado y la red del otro. Luego, ahora en el siglo XXI, de lo que se trata es de establecer el balance entre Estado, Mercado y Sociedad Civil. Como indica Reilly, no podemos seguir apostando a uno solo (como hasta ahora lo han impuesto algunas ideologías), pues los tres interactúan todo el tiempo y entre todos deberían tomarse las decisiones. La sociedad civil tiene como función limitar los excesos y abusos del poder, sea político o económico, por ello se asocia, y defiende lo público aun siendo del sector privado. Y lo público no se limita a un territorio ni se queda en la esfera privada porque pertenece a esta. Definitivamente sus actuaciones son públicas y el debate público mundial es la puerta que se abre para que las organizaciones internacionales no gubernamentales, iglesias, gremios y otros componentes de este agente entren a la arena internacional. De esta manera se explica que la sociedad civil global esté presente en los escenarios donde se discuten los asuntos internacionales. Como diría una activista ambientalista, lo local afecta lo global y viceversa y por eso mismo se dice que “la sociedad civil mundial porta la promesa de llevar el interior al exterior” (Kaldor, 2009, 56). Y esa es una estrategia que han tomado varias de las redes y plataformas para que los asuntos que les preocupan cuenten con el respaldo de otros allende, pues no se puede aislar a la gente de lo que sucede en otros territorios. Menos cuando se trata de hechos de violencia, vulneración de los derechos humanos, el medio ambiente, el desarrollo, la cooperación o la ayuda oficial.

Aun así los críticos revelan una desconexión entre los componentes de la sociedad civil, y los defensores acusan la carencia de un entorno habilitante. Uno y otro son problemas actuales que deben sumarse a la urgente redefinición del contrato social en el mundo que está en crisis. En ese contexto, la apatía deberá remplazarse por la participación, el diálogo y la negociación. El punto de partida puede ser la confianza que se le confiere a las organizaciones de la sociedad civil, pues según el Índice de la Sociedad Civil (construido por  CIVICUS), se confía más en estas que en otros actores públicos y privados.

Margarita Marín
08/08/2012 (Publicación)

Bibliografía

CIVICUS, ampliar en Web Site.
Kaldor Mary, 2009. “La idea de una sociedad civil mundial”, en Mestries Francis et al., Los Movimiento sociales: de lo local a lo global, Universidad Autónoma Metropolitana, México, pp.43-59.

Keane John, 2008. La sociedad civil global y el gobierno del mundo, Hacer Editorital, Barcelona.

viernes, 27 de julio de 2012

Nuevas dinámicas 2012

Para el segundo semestre de 2012 la dinámica de blog cambiará un poco. Para la segunda sesión de clase, se espera que los estudiantes hagan comentarios sobre alguna de las entrevistas realizadas el semestre anterior por los alumnos del seminario.
Se listan a continuación para que cada uno pueda realizar los comentarios en esta entrada. Recuerden que para hacer los comentarios deben tener una cuenta en gmail y el nombre debe ser claro para la docente. De suerte que pueda haber claridad para el proceso evaluativo.
1.- La importancia de la primera infancia en nuestra sociedad.
2.- Ayuda en emergencia, Cruz Roja Colombiana
3.- Entrevista a Andrés Agudelo, Coord. de la Fundación Niños Invisibles
4.- Entrevista a Martín Alonso Ortiz, Fundación CAFAMI
5.- Sociedad Civil y Cultura
6.- La relación entre la responsabilidad social y la sociedad civil
7.- Entrevista a Gina Romero- OCASA. Jóvenes contra la corrupción

Quienes quieran buscar en el historial de videos (Lo que veo) que aparece al final, pueden hacer comentarios de:

1.- Co-operative business is not business as usual. Co-operative business model offer more to the communities they operate in, and they´re scalable says Pauline Green
2.- Indignados-Galeano.

Solo es un comentario, y puede ser de cualquiera de los nueve (9) aquí señalados, pero quien desee hacer comentario a dos o más, por favor adelante.

Quien tenga dudas, favor contactar a Margarita Marín en erli.marin@uexternado.edu.co